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Pregón de la Asociación Charra del Caballo, João Cláudio Martins Madalena, Carnaval del Toro 2016

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Pregón de la Asociación Charra del Caballo, João Cláudio Martins Madalena, Carnaval del Toro 2016
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Pregón de la Asociación Charra del Caballo
João Cláudio Martins Madalena
Carnaval del Toro 2016

CULTURA, CABALLOS, TOROS Y TRADICIÓN

Excelentísimo Sr. Presidente de la ASOCIACIÓN CHARRA DEL CABALLO, autoridades aquí presentes; señoras y señores, amigos y familia y de una forma general a todos los amantes de Carnaval del Toro.

En primer lugar me gustaría disculparme por si alguna vez me falla la voz, o si en algún momento me faltan algunas palabras en castellano.

A pesar de haber aprendido a hablar lo poco que sé, viendo la Televisión Española, leyendo los tebeos de Zipi y Zape en combinación con los muchos días y semanas pasados en España, es siempre difícil no hablar en tu lengua materna.

Aun así… lo intentaré.

No podría perder la oportunidad, de agradecer el honor por la invitación que me habéis hecho, depositando en mí, la enorme responsabilidad para hacer este pregón del Carnaval del Toro 2016, por eso muchísimas gracias, especialmente a ti, Ángel, por lo que me cuidaste y por lo que te preocupaste durante estos días previos al pregón.

Y como el que no siente no es hijo de buena gente, tengo que agradecer a la persona que me inyecté este buen veneno que es el caballo y el toro. A ese que aun siendo yo un niño de 3 o 4 años me subía a la grupa de su caballo, galopando por los prados y veredas…

(si fuera hoy, podría ser tema de apertura de un cualquier medio de comunicación, o incluso ser acusado de mal trato infantil ), pero……. eso es otro tema.

a ese …. que la primera vez que un toro se enceló conmigo, vino prontamente a preguntándome … “¿qué has sentido?”, a ese que me paso valores y principios. Gracias papá.

A ti mamá, por estar siempre preocupada conmigo, por acogerme cariñosamente desde el vientre materno, hasta el día de hoy. Gracias.

A mi hermana, a mis sobrinos, a mi familia, la de sangre y aquella a la que no lo siendo, la considero como tal.

Especialmente a ti Alejandra, por estar siempre conmigo al pie del cañón, por aguantar las miles de horas que le dedico a la arquitectura, por ser siempre, y repito, siempre comprensiva.

Gracias.

Entrando en el tema,

Mi presentación hará un sintético recorrido desde los orígenes del Arte de “Marialva” cuna del toreo a caballo en Portugal hasta el tercer cuarto del siglo XX, pasando por las relaciones, culturales y sociológicas, entre Castilla y León y La Raya de Sabugal, como origen de la “Capeia Arraiana”.

Mucho antes de que Portugal surgiera como nación, “Estrabón” un historiador Griego nacido en el año de 58 AC, se refería a LUSITANIA escribiendo de esta manera:

…“los pueblos del litoral de la península acostumbran a combatir a caballo a los toros, que en IBERIA tienen furia”…

Desde la época medieval, que la práctica de alanceamiento de toros a caballo, es por su continuidad hasta nuestros días, la verdadera raíz del “toreo a caballo” su práctica va desde el siglo VIII hasta el XVI, cuando la caballería se torna relevante en Portugal y en España, siendo concebida para el adiestramiento de jinetes y montadas, la cual tenía un rol preponderante en la sociedad feudal, para posteriormente convertirse en práctica cortesana para esparcimiento de la aristocracia y en espectáculo palaciego para conmemorar eventos cívicos y sociales en los cuales los aristócratas eran los únicos protagonistas.

Dado que en tiempos de paz la ociosidad disminuye la habilidad de los caballeros y mermaba la destreza de los caballos, se buscó un elemento que supliera el enemigo en batalla para practicar la guerra e se descubrió que el toro era ese indispensable elemento.

Por lo que, el alanceamiento de toros era ideal para los ejercicios castrenses ya que el toro siendo un animal de gran bravura y acometividad, a pesar de ser salvaje y habitar en los montes podía ser trasladado a recintos cerrados para ay, practicar el arte de la guerra y poner a punto la caballería.

Estos ejercicios o simulacros de guerra originaron el perfeccionamiento de la técnica ecuestre que sirvió a los caballeros para el éxito en las batallas y desde luego les dio la habilidad para matar toros bravos sin arriesgar tanto su vida ni las de sus valiosas monturas, pues, es sabido que un jinete adiestrado a la alta escuela puede vencer a 5 jinetes o más, desde que estos carezcan de este adiestramiento, y aún más podríamos decir de los que sepan torear a caballo.

Habiendo depurado la técnica ecuestre y teniendo a la mano suficientes toros bravos, los caballeros de antaño, que prácticamente no hacían otra cosa que la guerra, se aficionaron al alanceamiento de toros, práctica que pulieron hasta modificar su carácter bélico, lo que consiguieron cambiando la lanza, arma castrense, por los rejones, y banderillas, instrumentos civiles, transformando de esa manera el alanceamiento guerrero, en un espectáculo civil de puro esparcimiento.

En Portugal ni las bulas Papales ni la decadencia de la nobleza caballeresca afectaron la práctica de la equitación tauromáquica que se adoptó como fiesta nacional con la modalidad de aserrar las astas de los toros, lo que se llevó a cabo por decreto real de D. Pedro II. Posteriormente fue abolida la muerte de los toros en las corridas, por decreto de la Reina D. Maria II en el año 1836. Dándole de esa manera una modalidad muy particular a la “Tourada à Portuguesa”. Práctica que prevalece hasta nuestros días.

Esta continuidad en la práctica del toreo a caballo permitió perfeccionar la equitación clásica, así como al proprio toreo ecuestre, gracias al adiestramiento equilibrado y al academicismo de la equitación lusitana, que permite el dominio absoluto de los caballos por medio de métodos racionales, así como el intenso trabajo de picadero, prácticas muy apartadas de la rusticidad brusquedad desarrollada anteriormente. Esta situación, unida a la sensibilidad de sus jinetes, a la habilidad para entender el juego de los toros y la pureza clásica de realizar las suertes, a las cuales se les otorga gran valor, les diferencia de las prácticas de antaño.

El pionerismo en la técnica de toreo a caballo se debe en gran parte a esta ciencia ecuestre, siendo estos los precursores de los tratados de caballería que evolucionaron el Toreo a caballo y de los cuales podemos mencionar el tratado de equitación escrito en el año de 1435 por el Rey Don Duarte apodado “El caballero de la Elocuencia” e intitulado “Libro de la enseñanza del arte de bien cabalgar en toda silla”. Más tarde merece un lugar especial Don Manuel Carlos de Andrade, quien fue discípulo del Marques de Marialva y autor del famoso tratado de equitación “Luz de la Liberal y Noble Arte de la Caballería” editado en el año de 1790 en cual se trata de los mismos principios ecuestres que llevaron al arte de la equitación a la categoría de ciencia.

Por ejemplo, podemos encontrar detalles de la descripción de la anatomía del caballo, huesos, muslos, venas, e arterias, órganos, cartílagos, glándulas y un largo etc…. Así como, también una larga lista de enfermedades varias y males menores.

La obra es el más completo tratado de caballería y la principal obra del género existente en toda Europa en su época.

Se trata de un vasto análisis, que contiene todos las enseñanzas de la equitación, desde la baja escuela: conocimientos básicos – paso, trote y galope, hasta la grandiosa arte ecuestre BARROCA, la alta escuela, específicamente los aires latos –

BALOTADAS,

CAPRIOLAS,

CORVETAS,

LEVADAS,

POUSADAS,

PIAFFER

RIENDAS LARGAS.

La obra es además de un brillante tratado de caballería, una obra impar por su contenido gráfico, como lo demuestran algunos de sus gravados.

Los conocimientos de equitación rigurosamente codificados en esta obra, en conjunto con, la creación de la “Coudelaria de Alter”, fundada por D. João V.

Asiente en la importación de una cantidad significativa de yeguas andaluzas. Creando un caballo muy en el tipo de la era BARROCA, siendo reconocido tal como el caballo Español debido a su cuerpo corto e compacto –“cuadrado”– gran convexidad natural, muy fuerte de musculatura, con carácter tranquilo y generoso –“noble”- movimientos elevados de gran elegancia y de apariencia –“Faustosa”– siendo el caballo predilecto para la arte ecuestre por excelencia.

Como tal, fue el favorito de prácticamente todas las cortes y monarcas de Europa en mediados del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII.

Esta situación y la construcción del nuevo y magnifico Picadero Real inaugurado en 1762, en la línea europea de la era de las Academias Francesa e Austriaca más concretamente en París y Viena. Fueron el condimento especial para el arranque impetuoso de una nueva forma de entender y de desarrollar esta MUY NOBLE ARTE.

A pesar de este momento temporal coincidir con la gran tragedia ocurrida en Lisboa con motivo del devastador terremoto de 1755. En Portugal se vivía una época bastante faustosa, con motivo del oro proveniente de Brasil. Que permitía que la nobleza e aristocracia pudiera tener la sensación de asemejarse a la magnitud de lo que ocurría por esos años en la corte francesa.

Esta influencia se nota de gran manera, siendo el traje de “Cavaleiro Tauromaquico” una inspiración en los trajes franceses del siglo XVIII.

▪ Constituido por “Tricornio” (sombrero) con abundantes plumas,

▪ “Casaca” de seda o terciopelo de ¾ con apertura en la zona posterior, ricamente bordada

▪chaleco de seda con tufos de rienda

▪calzón ceñido a la pierna, medias finas tapando la rodilla,

▪bota alta y tacón de “prateleira”.

La indumentaria de cariz lujoso, según la usanza de la corte de Luis XIV e de Luis XV, influyo la imagen y indumentaria de los “cavaleiros Tauromaquicos”, con algunas pocas alteraciones hasta los días de hoy.

Posteriormente a la implementación de los conocimientos promulgados en el libro de Manuel Carlos de Andrade, durante todo el siglo XIX la historia registrará más de medio centenar de caballeros tauromáquicos que le dieron continuidad a este arte, entre los que se cuentan los Reyes D. João VI, D. Pedro V, D. Miguel, D. Carlos e D. Manuel II así como innumerables miembros de la nobleza, militares e maestros de la caballería.

En el siglo XX surgen en Portugal Caballeros de la talla de Victorino Froes, que logro el renacimiento del toreo de frente que se practicaba en los siglos XVII e XVIII. Este empezó por entrenar a sus caballos para la suerte de caras, se esmeró en la selección de los toros y caballos.

También, con objeto de no dejar nada al azar se hizo acompañar algunas veces del matador español Ricardo Torres “Bombita” que serviría como “Peón de brega” (banderillero), de esta manera se retomó el toreo de antaño, siendo este tipo corrida la desarrollada con toros “vírgenes”, dejando las suertes a la media vuelta para los toros ya toreados.

Los practicantes de esta muy noble arte se percataron, que la suerte de caras sería el futuro y el enclave para la renovación del toreo a caballo. Exigiendo, cada vez con más vehemencia que los toros fueran “limpios”. En este grupo de toreros se encontraban algunos de la talla de Antonio Luis Lopes, Ruy da Câmara, David Ribeiro Telles y João Branco Nuncio.

Fue este último, el auténtico caballero tauromáquico que impuso la lidia del toro puro y que practicó como ninguno la suerte de frente, creó la suerte al “CESGO”, que es una variante de la suerte de caras y fue precursor de la lidia sin la intervención de los peones de brega (banderilleros), fue un torero genial, primerísima figura del toreo ecuestre. Se doctoró en 1923 y lidió su última corrida en 1964 con 72 años de edad, con motivo de su 50 aniversario de alternativa, con una corrida en Lisboa, en la plaza de “Campo Pequeno”.

Su estilo serio y muy eficiente, choca de frente con otro enorme toreo la misma época Simão da Veiga, el cual daba a su toreo un aire de mayor graciosidad, más alegre y dinámico, seguramente por una mayor influencia sevillana.

Entre estos dos colosos de la tauromaquia, se mantuvo una enorme competencia a lo largo de dos décadas, los cuales interpretaban el toreo de formas diferentes, Nuncio clásico, puro y elegante y Simão, variado e improvisador.

En estos años de innegable ebullición del toreo a caballo en Portugal podremos destacar nombres como Francisco de Mascaranhas, José Maldonado Cortes y el entusiasta Mestre Batista, entre muchos otros.

Otro de los grandes maestros de destaque en Portugal y en España en los años 70 fue José Samuel Lupi, formó parte del grupo de dio auge al rejoneo en España, el ampliamente conocido como cuarteto de los “jinetes de la apoteosis” compartiendo cartel con los hermanos Peralta, Ángel y Rafael y con Álvaro Domecq Romero.

Aprovecho este momento para enaltecer la figura de un gran hombre, una personalidad impar, un conocedor eximio del arte ecuestre, un descubridor de perlas Lusitanas, alguien que, no siendo parte integrante de este cuarteto maravilla, toreo con ellos innumerables tardes en España, Francia y Portugal. Alguien que aporto seriedad, conocimiento en estas tierras de encierros e tradiciones tan marcadamente taurinas…

Esa persona es:

D. Manuel André Jorge. Que tenemos la suerte de que este aquí entre nosotros.

Gracias maestro, por haberme enseñado tanto, de lo poco que sé, sobre el caballo, y más concretamente sobre el Lusitano.

Nunca será mal entendido por los presentes, que el arte, la técnica y el conocimiento siendo en su gran mayoría fruto de la constancia y de la experiencia, que nos deberíamos fijar cada vez más en algunas modalidades como la equitación de trabajo y la doma vaquera por forma a mejorar nuestro uso cotidiano en el manejo del ganado bravo.

Práctica que tanto nos gusta y que tan sabiamente se practica en estas tierras mirobrigenses. Esta relación podrá estar en el origen del tema que describiré de inmediato.

Los encierros formando parte íntegra de la “CAPEIA ARRAIANA”

El hipotético origen de la “CAPEIA ARRAIANA”

A pesar de la existencia de una línea invisible que separa estos dos lados de la Península Ibérica, es notable la relación existente entre, los dos lados de la misma postura. Esta línea tantas veces flotante y marcada por Tratados e Decretos Reales. No es más que eso

- una línea invisible –

Pues siempre ha permitido su traspaso a gentes y costumbres. Esta misma influencia ha generado innumerables trueques. No hablando sencillamente de los productos que antaño pasaban de forma, más o menos inadvertida para ambos lados de la frontera, pera también de tradiciones.

Tradiciones que se mezclan y se juntan en una causa única.

Una de estas referencias que destacada en esta múltiple relación de ambos lados de la frontera, es sin duda la base de reflexión para la existencia de la “Capeia Arraiana”.

Comencemos por el principio: ¿Por qué ”Capeia”?

En primer lugar será bastante difícil no encontrar una similitud directa entre la terminología CAPEA con la de “CAPEIA”. Creo que será fácilmente identificable la procedencia.

En el diccionario de la lengua Portuguesa, encontramos la descripción para el termino CAPEIA: como … ”práctica tauromáquica en la que se provoca al toro con una capa”…

A pesar de la existencia de los “capinhas” como se denominan en tierras rayanas de Portugal o “maletillas” como es común llamarlos por este lado de la frontera.

Esta práctica no es la de mayor destaque durante el desarrollo de la manifestación taurina en la Raya Portuguesa.

De lo que se puede determinar, que hay una gran influencia de la lengua de Cervantes, en esta cuestión.

A pesar de en estos momentos, sería imprudente poder afirmar cuál es efectivamente el origen de la “Capeia Arraiana”, una vez que el primer registro escrito que habla de alguna forma sobre un tipo de manifestación taurina en las tierras de “Riba-Côa” es en 1886.

Todas las otras indicaciones nos direccionan para la tradición oral, como pieza de un rompe cabezas para la definición del cuadro identitario y original del inicio de este tipo de manifestación taurina de raíz popular.

Pero sin lugar a duda, una de estas piezas será el intercambio entre poblaciones y el ámbito de las afinidades culturales entre las tierras de “Riba Côa” y de Castilla y León, fundadas en una estrecha relación con motivo del contrabando apoyado en semejanzas de hábitos y costumbres.

El Campo Charro es cuna prodigiosa para el pastoreo del toro de lidia y sus inmensas dehesas la base para este caldo efervescente de afición.

Por otro lado, en los prados y fincas de pueblos vecinos de Portugal como, Alberguería, Fuenteguinaldo, Casillas de Flores y Navasfrías era común la existencia de un efectivo vacuno con algún pizco de raza y bravura, que de vez en cuando, sin que el vaquero se percatara, invadían sin la noción clara de la línea fronteriza, los terrenos de cultivo de los pueblos cercanos de Portugal. Causando innúmeros desperfectos en los patatales, huertos e praderas de centeno, haciendo la vida un poco más difícil, para esta gente tan sacrificada por las condiciones climatologías y por la escasez de tierra fértil.

Así, esta gente teniendo conocimiento de cuáles eran las causas de esta tan incómoda apropiación de su sustento, en muchos casos intentaría hacer justicia con sus propias manos, justicia esta, que abra costado más que una vida vacuna.

Cuando no lo conseguían, por lo menos intentarían ahuyentar a la “maldita” vaca, becerro o toro de sus tierras, dándole uso a un instrumento simplificado y triangular de fácil ejecución que podría estar en la génesis del “Forcão”. En esta hipótesis y repito no más que una de las muchas hipótesis, este instrumento no tendría la vocación de sostener la potencial investida de la res, pero serviría como forma de salvaguardar algo más la integridad física, del que, este caso pasaría a estar por detrás de los palos. Como dehesa de “La Genestosa” está pegada a la frontera con Portugal, algunos jóvenes aprovechando la oscuridad nocturna se encargaban de encaminar algún grupo de reses, en dirección al pueblo más cercano como forma, de pago de los desperfectos causados. Para poderlas capear, pasando a ser un juego de valentía e demostración de imposición de la fuerza de los habitantes de un pueblo.

Seguramente que este acto de ocio y diversión tendría mucho de semejante con las capeas realizadas en los Pueblos vecinos de España, pero tendrían que tener, ya en esos momentos algo que los diferenciara, posiblemente un instrumento parecido al actual “forcão”.

Con el hábito y gusanillo en los locales, este acontecimiento de carácter marcadamente sociológico, pasaría a ser un acto más común y con otros tintes de relación.

En algunas situaciones la forma de conseguir las reses era con el beneplácito del vaquero que a cambio de un “sombrero” podría hacer la vista gorda a la salida del ganado en dirección a tierras lusas utilizando los caminos y veredas siempre ayudados por unos pocos intrépidos caballistas.

Este juego de intereses diferentes y formatos complementarios, creo la base para con el paso de los años los hábitos se fueron enraizando de pueblo en pueblo por toda la zona fronteriza.

Como los españoles siempre fueron hábiles negociadores, lo que antaño era una forma de pago de los desperfectos agrícolas, rápidamente se convirtió en una forma más de rentabilizar las explotaciones ganaderas.

El gusto por la fiesta, estaba sembrado ahora, era apenas necesario incrementarlo.

Nació la “CAPEIA ARRAIANA” en todo su esplendor.

Tal como pieza eje en la “capeia Arraiana” tenemos este elemento, el “Forcão”.

Triangulo mágico de:

  • Sabiduría
  • Fuerza
  • Belleza
  1. La sabiduría está en el “rabiche” o “rabejo”

En la zona superior se comanda, como el buen timonero de un barco que comanda su barco por las tempestades

  • se levanta o se baja según las características de investida del toro
  • se reduce o se incrementa la velocidad
  • se para o se deja seguir la investida del toro
  • dando y retirando las ventajas
  1. La Fuerza está en las “galhas” y toda la zona delantera

  • la fuerza de la investida, donde se recibe todo el impacto del toro.

Sitio de gallardía y de valentía, donde el orden es fundamental, el compás y la cadencia, militar o musical

  1. La Belleza está en el conjunto

La armonía de una orquesta, que sigue ordenada y referenciada según la batuta del toro. Porque sigue siendo el toro el que da en último tramo todas las señales.

La “capeia” es además de una manifestación de carácter taurino una gran demostración de carácter sociológico y cultural

La “capeia” no es simplemente el acto de poner el Forcão en la plaza y enfrentar el toros guarnecido de un instrumento de defensa hecho de roble y con aproximadamente 500 Kg de peso.

El algo más.

Lo verdaderamente importante en esta manifestación es lo que envuelve el tramite final de colocar el “Forcão” al toro mas codicioso

Se suele decir que nosotros los “Arraianos”, somos diferentes, que tenemos algo en el ADN que al nacer ya escuchamos las voces y el restallar de estructura de madera de roble a la envestida noble del toro.

La riqueza de esta tradición es de tal forma fuerte que los años, empiezan y terminan en el día de la corrida. Solo así entendemos que en estos actos se sigan encontrando año tras año los residentes y los visitantes de tan lejanas procedencias.

Pero para entender mejor el conjunto de acciones que componen la “capeia” no podemos disociar ninguna de las partes del todo.

  • Encierro
  • Toro de la prueba
  • Pedido de la plaza
  • Toro de los mayordomos
  • Capeia
  • Desencierro

[Nota: el pregón ha tenido explicaciones gráficas. Está pendiente de revisión por el pregonero]

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