última hora

ENTRE “LAZARILLOS” Y “QUIJOTES”, por Lucía Risueño

Interlineado+- AFuente+- Imprimir el artículo
ENTRE “LAZARILLOS” Y “QUIJOTES”, por Lucía Risueño
Noticias relacionadas

Es este un momento histórico, podría decirse que nos situamos entre dos de los personajes literarios más ilustres del Siglo de Oro, y de nuestra historia. Totalmente antagónicos, ambos aportan formas diversas de entender y afrontar la vida, más o menos válidas en los dos casos, en base al objetivo a alcanzar.

Por un lado está aquel Lázaro de Tormes, cuya necesidad mundana le sitúa en el pragmatismo más absoluto del frío y el hambre, que cree sólo poder satisfacer junto a individuos de mayor poder y medios. Entiende que buscar la protección de otro, aunque le debilite en comparación con él, le aportará seguridad y estabilidad. Sin embargo, lejos de esta creencia, lamentablemente, descubre que este tampoco es un camino demasiado fácil, porque su interés choca normalmente con el de su amo, llevándole una vez tras otra a la decepción. Así en su vida se suceden las desgracias propias de quien no tiene mucho, que deberá paliar con cuanta inteligencia sea capaz de desarrollar, para burlar al que debe simulada pleitesía al no cumplir con su parte del trato de dotarle de lo mínimo, al menos. De esta manera, gracias a la generosidad de otros que perciben sus carencias, va Lázaro satisfaciendo las necesidades y sobreviviendo.

Por otro lado, está el que se erige caballero, tal y como ha leído en los libros, tratando de llevar a la realidad los más elevados ideales de honor y justicia; el que no se conforma sólo con cubrir sus necesidades fisiológicas más básicas, sino que precisa ensalzar su alma hacia el estado de gratitud del sentirse útil para otros que son agraviados en sus nobles intereses. Así el ingenioso hidalgo procura mejorar el entrono con el que se encuentra en su camino, dándole el mejor sentido a su vida, que pierde justo cuando deja de hacerlo. En este caso, por tanto, otros con los que convive, tratan de ayudar al Quijote advirtiéndole en sus inverosímiles pretensiones, terminando, sin embargo, con él, poco a poco.

En estos dos personajes, podemos vernos reflejados, tras los avatares económicos y sociales acontecidos en la última década.

Quizás aquellos que vieron la oportunidad de negocio en la depresión económica, en cuanto a que les permitiría disponer de lazarillos que por casi nada les sirvieran, no anticiparon que si estos estaban medianamente ilustrados y tenían un corazón enérgico, verían posible emprender la aventura de luchar por el destino que les resultaba adverso y procurar ganarlo en una contienda pacificadora, porque precisamente, el satisfacer las necesidades de la gente ayuda a evitar el conflicto en el que Lázaro se situaba continuamente con sus amos, por no hacerlo.

Aunque muchos son ya los que se unen a la ilusión, hay que ser consciente que aún son muchos los temerosos, los adiestrados o los que se ven incapaces de forjar su propio camino, y más, contando sólo con un escuálido vehículo como Rocinante y muy débiles armas con las que defenderse. No hay que culparles de ello, sino fortalecer y enseñarles la capacidad que tienen de empujar hacia la dirección contraria al conformismo de lo que no les colma. De conseguirse, se unirían también al camino del bien común, la justicia, el bienestar y de los afables sentimientos que despiertan un mejor reparto de las riquezas.

En cuanto a los amos, también hay que comprender su miedo a perder su rol, prestigiado por esta sociedad banalizada. Durante décadas se consiguió que más o menos lo entendieran desde la colaboración mutua y el trabajo en equipo, pero quizás algunos pícaros servidores tendieron al abuso que terminó por revertir en la situación contraria. En consecuencia, se entiende que lo deseable es el equilibrio de fuerzas, no comprometiendo a ninguna de las partes más de la cuenta.

Por todo ello, y en mirando al futuro más inmediato, toca en estos días decidir a qué lado nos acercamos. Hacia los que hasta ahora se han demostrado como poderosos Lázaros serviles o hacia los Quijotes idealistas que cada vez parecen más potentes. Pensemos qué deseamos, no ya en el corto plazo, sino en el horizonte de nuestras vidas, porque en este momento decisivo en el que nos ha tocado vivir, y que dura ya casi una década, tenemos el poder y la responsabilidad de dirigir el rumbo de la sociedad futura hacia la esperanza, o no.

0 Comentarios

Sin comentarios Este artículo no tiene todavía comentarios

Lo sentimos!

Pero puedes ser el primero Deja un comentario !

Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados con *

  Acepto la política de privacidad

Información sobre protección de datos

  • Responsable: MASHFE, C.B.
  • La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que le solicito es para gestionar tu solicitud en este formulario de comentarios.
  • Legitimación: Tu consentimiento.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos escribiendo a redaccion@ciudadrodrigo.net así como el derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control.
  • Contacto: redaccion@ciudadrodrigo.net.
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.

 

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Booking.com

últimos comentarios

ESTORZAHUERTOS
March 28, 2020 ESTORZAHUERTOS

Pues a ver si tu amigo el jefe de la policia empieza a sancionar [...]

ver artículo
clagar
March 28, 2020 clagar

Caufield como se te ve el plumero. No tienes ni tu ni nadie pruebas de [...]

ver artículo
Fran
March 28, 2020 Fran

Los cerca de 200 casos son en toda la zona que controla el centro de [...]

ver artículo
Caulfield
March 28, 2020 Caulfield

Vaya por delante que me hubiera importado tres carajos que se suspendiera el carnaval o [...]

ver artículo