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TENGO UNA IDEA LUEGO EMPRENDO. Por Santiago Malmierca Hernández

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TENGO UNA IDEA LUEGO EMPRENDO. Por Santiago Malmierca Hernández
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En la calle Azafranal, donde hasta hace un par de años estuvo la librería Cervantes trabajan a todo trapo para tenerlo todo listo cuando se dé el pistoletazo de salida a una nueva temporada turística: La Semana Santa. De los antiguos locales sólo se han servido de la parte que se dedicaba a papelería; la otra, más estrecha, que se dedicaba a librería sigue vacante por ahora. En esa parte en la que trabajan a destajo pretenden abrir un negocio; parece que después de darle muchas vueltas o quizá ninguna, decidieron que lo mejor, más rompedor y rentable era abrir un garito más, es decir, otro bar-restaurante que se confunda con los ya existentes. Tras el esfuerzo mental parece que han quedado exhaustos; en los avisos, correos, whatsapp, tuits que están enviando para celebrar el día de la inauguración, piden disculpas de antemano porque, casi con toda seguridad, ellos no podrán estar presentes; en el papel de anfitrión estará una pareja de amigos cautivadora, chic, llena de energía. Anima, tranquiliza pensar que tras lo sucedido estos últimos años ¡qué lejos queda, ufff…! la capacidad emprendedora lejos de agotarse, revive como un manantial en primavera. No está pues todo perdido; en el cuerpo social todavía queda elasticidad, resilience en inglés, o resiliencia, barbarismo que suelen emplear los cursis que pueblan los medios de información. A pesar de esta buena noticia desde el punto de vista microeconómico, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿necesitaba Salamanca el aporte a su paisaje urbano de un garito más? Bueno, ésa es una cuestión que el tiempo dirá; la capacidad de absorción del mercado local es la que decidirá en última instancia; nada quiere decir que en la actualidad haya sólo en la capital alrededor de 1.285 locales sumando bares, tabernas, restaurantes, puntos de venta de fast-food, antros nocturnos; todos subsisten…; por supuesto unos caen pero otros se levantan; la variación entorno a ésa magnífica cifra no es relevante, treinta arriba, treinta abajo; se detecta una línea nada sinuosa de continuidad… Aunque la cifra resultante de dividir la población por el número de garitos sea demasiado gráfica, no hay que dejarse llevar por las apariencias; la vida diaria discurre con normalidad; buena parte de la población no dispondría de cosa peor para matar el rato; no hay razón para la inquietud; por ahora cada uno sigue atendiendo a sus obligaciones. El hecho de que tras 80 años de vida le llegara la hora a toda una institución como Cervantes, no quiere decir nada; es un suceso más en el largo proceso de destrucción creativa que describió bien el economista austriaco J. Schumpeter; proceso que caracteriza al modo actual de producción y distribución; en éste periodo de tiempo se han abierto tres nuevas librerías; puede que la proporción entre población lectora, si dejamos a un lado las bibliotecas públicas, y librerías sea más alarmante; ¿no te parece?; considéralo…; además, con el corazón en la mano, el papel pertenece ya al mundo de ayer…; la inflación de letra impresa sobrecoge más que la inflación monetaria en Alemania en los años 1922-23…

Bueno, la verdad es que son razones de peso; no obstante cabría también hacerse estas preguntas: ¿ cuando alguien siente el prurito de emprender y piensa…, ¿por qué la primera idea que le viene a la cabeza es siempre la de poner un bar, una pizzería, un restaurante, un figón, una casa de comidas, un antro ruidoso? ¿es pereza mental? ¿es falta de talento y paciencia para penetrar el horizonte? ¿imposibilidad de sacudirse una inclinación de años que ha evolucionado en un gen particular? ¿o es acaso que las opciones están dadas? En este caso, y enfrentado a un callejón sin salida a uno siempre le quedaría la opción de volverse , dar marcha atrás…; si cuando uno quiere emprender y piensa…, e inmediatamente le viene a la cabeza la idea de poner un garito, aún le queda la posibilidad de decirse… ¡alto! ¡un momento! ¿qué otras alternativas hay? ¿ninguna?, pues entonces nada de nada, no contribuyamos a aumentar la grey, sobra…; un acto de renuncia, de negación, siempre es signo de carácter, de fuerza…; ¡disfrutemos! ¿a qué seguir embruteciendo con más ruido y mal olor el paisaje de esta ciudad…?

 

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April 25, 2017 Mirobriga

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