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Pregón de la Asociación del Carnavaldeltoro.es, Pablo Moreno Hernández, Carnaval del Toro 2018

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Pregón de la Asociación del Carnavaldeltoro.es, Pablo Moreno Hernández, Carnaval del Toro 2018
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Pregón la Asociación del Carnavaldeltoro.es
Pablo Moreno Hernández
Carnaval del Toro 2018

“Un Carnaval en el celuloide”

Muy buenas tardes tengan todos ustedes, sean bienvenidos a este Pregón. Como antaño se dijera, antes de comenzar un espectáculo, a la puerta de los teatros y los cines en las grandes ciudades ciudades y grandes pueblos, y de los grandes pueblos llamados ciudad o de las ciudades que son pueblos, Pasen y vean, sobre todo eso último, vean. O escuchen si así lo prefieren este pregón. Discúlpenme porque no estoy muy versado en el noble arte de dar pregones, y no sabía muy bien como comenzar, espero estar a la altura de sus expectativas y no defraudarles.

Antes de comenzar quiero dar las gracias a la Asociación Carnaval del Toro punto es, este pregón está dedicado sobre todo a ellos y todos los que como ellos han difundido esta fiesta grande que es nuestro Carnaval a lo largo y ancho de España y del Mundo. También se lo dedico a todos ustedes, quiero agradecerles que estén esta tarde-noche aquí, acompañándonos mutuamente.

Al principio cuando los amigos de la asociación Carnaval del Toro me pidieron que diese este pregón, me asusté un poco, por un lado que piensen en uno para desempeñar esta noble tarea es un honor y un orgullo, pero por otro lado, verse delante de todos ustedes aquí pregonando estas fiestas impresiona un poquillo. Lo primero en lo que pensé, es cómo hago yo un pregón, que cuento, por dónde lo llevo, veía lagunas, hablar públicamente tampoco es que sea uno de mis fuertes, me toca hacerlo muchas veces, pero no es lo mío, yo prefiero estar atrás, detrás de la cámara o allí en la cabina de los técnicos. Pensé dar el pregón desde allí, pero no es la opción más ortopédica, sobre todo porque las butacas miran todas para este lado.

En cuanto a la temática parece que está clara, hay que hablar del Carnaval, pero ¡ay! amigos eso es una trampa, nuestro Carnaval es enorme, es una vasta extensión y es complicado saber por dónde comenzar. Además tampoco es que yo sea un experto del mundo Taurino, los más que sé de los toros es que tiene dos partes: la que cornea, es decir la de adelante y la parte de atrás que no cornea, pero de la que tampoco puedes fiarte. Una vez, hace años, salí a correr un encierro, fue el primero, el de los mansos, que por el nombre siempre me ha parecido más apto para mi perfil atlético. La verdad es que la experiencia no se me va a olvidar en la vida, yo estaba en el registro, esperando, la campana sonando a lo lejos o a lo cerca, porque con el tema de las megafonías se despista uno un poco, los mansos iban ya por el antiguo ambulatorio, bueno yo desde allí no podía verlos, pero estas cosas se saben, cuando estás en el recorrido esto se siente, yo por si acaso me acercaba poco a poco a la boca de la bóveda de la puerta del conde, manteniendo una distancia prudencial de las agujas, por si la cosa se descontrolaba y tenía que echar mano de ellas. En cuanto vi asomar el primer pitón cerca de cuerpo de guardia del registro, eché a correr como alma que lleva el diablo y no paré hasta llegar a las agujas situadas frente al antiguo cine Madrid, allí me encaramé a una de un salto, que ojalá hubiese dado en las clases de educación física del instituto, habría roto todas las marcas. Y una vez allí arriba miré en dirección a la bóveda, y a mi alrededor, la gente me miraba raro, aún tuve que esperar 5 minutos hasta que los astados pasaron frente a mi, pero me sentía pleno, como un auténtico mirobrigense, con la frente alta y cabellos al viento, la experiencia fue inolvidable, no la volví a repetir nunca, con una sola vez en la vida me basta.

Evidentemente no soy el mayor experto del mundo mundial en Carnaval, aún no consigo aclararme que es encierro y que desencierro, si los toros bajan o suben, tampoco se valorar si un toro es bueno o malo, ni se determinar si es un eral, un añojo, utrero, cuatreños, cinqueños o toro a secas. Tampoco soy la alegría de la huerta ni el alma de la fiesta, la última vez que me disfracé, me dejé el disfraz en casa y era el único de mis amigos que no iba vestido para la ocasión, por eso no se si eran ellos los que hacían el ridículo o era yo, vestido de persona normal, en medio de un océano de colorines y fibras sintéticas. Aunque he decir en mi defensa que ir disfrazado del “quien es quien” tampoco sea el mejor disfraz del mundo, y eso de llevar un marco de Goma Eva y cartón rodeando la cabeza tampoco es último grito en confort.

Es posible que después de lo que estoy diciendo ya no vuelvan a llamarme para dar ningún otro pregón de Carnaval, de Semana Santa puede que si, sobre todo después de haber sido el Cristo más gordo de la historia del cine y de las representaciones teatrales, esa marca no me la van a quitar. Pero bueno, volviendo al Carnaval, pese a ser un gran inculto en este tema he de decir que hay algo que verdaderamente nos conecta a todos cuando se acercan estas fechas. Hay algo en el ambiente, algo que si lo has vivido desde siempre te envuelve y se mete dentro, te empapa y entra a formar parte ti. Es un sentimiento, sé que muchos antes que yo lo han definido o lo han intentado definir, una sensación cálida y a la vez palpitante, sobre todo cuando se oye por primera vez el sonido de esa campana, no la gorda, que está en la torre de la catedral, sino aquella, campana icónica del carnaval, mellada la pobrecita, pero que con orgullo y constancia preside la torre del ayuntamiento. La gente se transforma en carnaval, la alegría aflora y todos por unos días dejamos nuestros problemas y preocupaciones aparcadas al margen.
Recuerdo de pequeño, junto a mis abuelos en el tablao que reservaban año tras año, ver como la gente cantaba, reía, sufría con las cogidas, disfrutaba en los festejos y capeas, y compartía, compartía la alegría, la compañía y también la merienda. A la bota de vino había que llevarla unos días antes a Fuentes de Oñoro para sacarle el pasaporte, porque la pasabas a unos y a otros y se iba a recorrer mundo compartiendo su vino. Regresando al final de la jornada vacía o llena con otra mezcla de licores que alguien amablemente quería compartir contigo.

Siempre me han impresionado mucho los rostros, las miradas de los espectadores, de las gentes que disfrutan el carnaval, de esa ilusión. Recuerdo mirar desde el tablao, antes de comenzar las capeas o los festejos, esos rostros apretujados y expectantes, una especie de “dónde está Wally”, o cuando entro en algún establecimiento de la ciudad, dónde tienen fotos del Carnaval, no puedo evitar quedarme embobado mirándolas y descubrir las expresiones de esas gentes y aquellos tiempos, que desde el marco de su cuadro ven pasar los años a su alrededor.

Hay símbolos que nos representan y aunque estés lejos no dejan de venir a tu mente, recuerdo un Carnaval en mi época universitaria, la época en la que quería huir de estos días de barullo y ajetreo buscando la tranquilidad de otros lugares. No sé como, pero por internet me llego un enlace de un video con la canción de la campana gorda, hay algo que tiene esa dichosa canción que te empuja los sentimientos, que te estremece las entrañas. Es en ese momento cuando recuerdas que lo que tenemos aquí es verdaderamente especial, y por más que busco, no encuentro las palabras para poder describirlo. Agradecí mucho que alguien me hubiese mandado ese enlace, que alguien me hubiese comunicado este fragmento del carnaval contenido en una canción. Por eso hay que homenajear y agradecer la labor de todos los comunicadores del Carnaval, y sin duda la labor de la asociación y la plataforma Carnaval del Toro punto es. Estáis capturando el momento y llevándolo más allá de las fronteras físicas, de las agujas geográficas que cercan esta pequeña gran ciudad. Suministrando esa ilusión a los que están lejos, promoviendo y promocionando, aportando y sumando.

Llegados a este punto del pregón y después del sermón que os estoy echando, os quiero aportar algo con más sustancia, desde mi perspectiva de cineasta, desde la óptica de una cámara cinematográfica. En estos meses he buscado en la filmoteca de Castilla y León y la filmoteca Española las imágenes en movimiento más antiguas en soporte químico, he encontrado muchas cosas, muchas de ellas muy interesantes, es posible que muchos de vosotros, grandes conocedores ya las hayáis visto.

He encontrado dos películas de ficción, que a muchos os suenen, son: “La fiesta sigue” de Enrique Gómez Bascuas del año 1948, quizá sea de lo más antiguo que yo he podido encontrar con imágenes reales de Ciudad Rodrigo y su Carnaval. Como sabréis a estas alturas y si no os lo digo yo, el cine es el arte de contar verdad con pequeñas mentiras, y que muchas veces los lugares representados en las películas no se corresponden con la realidad. Pero aquí Ciudad Rodrigo sale. Se ve la explanada del mercado y la zona de la báscula, el registro, después la plaza y los tablaos, donde otro pregonero pregona, nunca mejor dicho. Ciudad Rodrigo es el punto de partida de la peripecia de los protagonistas.

Años después en el año 1969 otra película de ficción “El paseíllo” dirigida por Ana Mariscal, es curiosa esta película, primero porque su directora es una mujer en tiempos del franquismo, por desgracia no había muchas realizadoras que aportaran su visión, y segundo, por el tema que aborda. Coloca también como punto de partida de su historia el Carnaval de Ciudad Rodrigo, en este caso la aparición de estos es más escasa que en la anterior, pero se puede ver unos fragmentos de una capea y de su ambiente festivo.

Dentro del género documental, casi a modo de publirreportaje nos encontramos con otra pieza curiosa, es la titulada como “Ciudad Rodrigo” de 1967, dirigida por Pío Caro Baroja y Chumy Chumez, aquí la radiografía mirobrigense es más extensa, recogiendo no solo el carnaval sino algunas celebraciones anteriores, como las fiestas relacionadas con San Blas.

Pero lo interesante, por la calidad de su metraje y por su estructura a modo de Noticiario lo encontramos en el NODO, permítanme que les ponga una de esas imágenes. La primera es un pequeño fragmento del año 1949, se titula “al margen de los ruedos”, sólo son imágenes porque en este caso el sonido no se ha conservado. Si después, ustedes en sus casas quieren verlo y enseñarlo a la familia lo pueden encontrar en la plataforma de la Filmoteca Española en el apartado imágenes, de su revista cinematográfica, con el número 225.

Corte video 01.

Respecto a los noticiarios hay dos muy interesantes, uno conserva su sonido original. Son los titulados como “Fiesta populares” uno, de 1951 y otro “Ciudad Rodrigo y sus fiestas” del año 1960. Los pueden encontrar en los Noticiarios de la página de la filmoteca Española con los números 424B (a partir del minuto 3) y 923A (a partir minuto 1:30).

Corte Video 02.

De los años 70 hay un par de documentos muy interesantes, por un lado, un reportaje realizado por Ramón Masats, dentro del conocido como “Invierno en España” del año 1975, esté ya está en color. Se encuentra también en el archivo NODO.

Corto Video 03.

Por otro lado nos encontramos con un documento muy original, esta rodado en 8 milimetros, en color, y corresponde a una parte de la colección de Antonio Moro, al que agradezco públicamente que me haya dejado ponerles estas imágenes hoy aquí. La película se titula “Carnaval de Ciudad Rodrigo” y es de los años 70.

Corte Video 04.

Dicen que una imagen vale por mil palabras, quizá estás valgan por lo menos por un pregón. Cada vez que he visionado estos fragmentos he encontrado cosas y rostros nuevos, distintas situaciones que ocurren en segundo y tercer término, así como los distintos enclaves, tan distintos, tan cambiados, pero al mismo tiempo tan reconocibles, tan nuestros. Son sin duda un buen documento, que guarda, en cada uno de sus fotogramas, a modo de cápsula del tiempo, esos momentos, esos lugares que ya son inmortales. El cine como el resto de las artes inmortalizan a los sujetos y situaciones allí retratados, Don Miguel de Unamuno bien lo sabía, la obra trasciende a su autor. Y en este caso estas antiguas escenas de carnaval lucen con la misma viveza y con la misma esencia después de casi 70 años.

Hay que tener en cuenta el lugar que estas imágenes ocupan dentro de los noticiarios, sin duda comparten espacio fílmico con otras fiestas de gran calado y tradición como las fallas de Valencia y otros eventos de gran trascendencia. Es indudable que el Carnaval ha suscitado y suscita hoy día un gran interés, y que cada vez que se toca por primera vez esa campana en el original y vistoso campanazo, se oyen el sonido y los ecos de la oportunidad. Una oportunidad que se presenta cada carnaval, y que nos permite de nuevo demostrar al mundo entero por qué los mirobrigenses somos diferentes. Envolvemos al forastero en los cánticos y el calor que como pueblo entregamos a manos llenas, el que viene al Carnaval, vuelve después. Oportunidad tiene que ver también con responsabilidad, la responsabilidad de procurar a este gran festejo un crecimiento y una proyección adecuadas, cuidando no solo el mantenimiento de los elementos, símbolos y citas que lo definen como tal, sino innovando y ofreciendo cada año una mayor calidad, no porque sea el carnaval hay que entrar en el todo vale. Como ciudadanos del hoy nos toca recoger ese bonito testigo para poder entregarlo en las mejores condiciones a las próximas generaciones.

Y ya se termina este pregón, he intentado cumplir esas normas no escritas, que dicen aquellos que tiene más experiencia que yo en esto de dar un pregón. Espero no haberme excedido en el tiempo y no haberme metido en ningún jardín de rosales espinosos, así mismo también se dice que hay que ser agradecido. Por lo tanto, os lo agradezco carnaval del toro punto es, me siento muy honrado, agradezco a todo los que me han ayudado con el pregón, a la filmoteca de Castilla y León, a la filmoteca Española, por darme los permisos para proyectar estás joyas del celuloide hoy aquí, quiero dar las gracias a mi compañero y amigo Rubén Ortega, el sí, gran conocedor y amante de estas fiestas, y a todos ustedes. La última cosa que se dice es que no se deben abusar de los ¡Vivas! en un pregón, pero yo creo que este último no estará de más. ¡Viva el Carnaval del Toro! ¡Que paséis unas buenas fiestas!

 

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