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Pregón de la Asociación Charra del Caballo, Fernando Sánchez-Arjona Bonilla, Carnaval del Toro 2018

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Pregón de la Asociación Charra del Caballo, Fernando Sánchez-Arjona Bonilla, Carnaval del Toro 2018
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Pregón de la Asociación Charra del Caballo
Fernando Sánchez-Arjona Bonilla
Carnaval del Toro 201

1.- INTRODUCCIÓN

Querido Sr. Presidente de la “Asociación Charra del Caballo”, autoridades aquí presentes, señoras y señores, amantes todos de El Carnaval de El Toro, y en general, del campo charro, del toro y del caballo.

Quisiera, en primer lugar, agradecer a la Asociación el haberme confiado el Pregón de este año, lo que para mi es un honor que sin pecar de falsa modestia creo inmerecido, pero que no podía rechazar por los siguientes motivos:

Primero, porque me lo pidió Francisco Cuesta (“Francis”), magnífico encerrador y persona buena y honesta, con enorme afición al toro y al caballo, al quien no podía rechazar su ofrecimiento, que también agradezco al Presidente de la Asociación, Ángel Manzano, y a ésta en su totalidad por aceptar la recomendación; por cierto, como sabéis, Francis organiza por primera vez este año el encierro a caballo del Domingo de Carnaval. Aprovecho la ocasión para desearle suerte, aunque estoy seguro será un éxito por el interés, e ilusión, que me consta tiene Francis con este encierro.

Segundo, porque me considero mirobrigense, ya que aquí he nacido, aquí me he casado, y este es, sin duda, el sitio de mi recreo, que diría Antonio Vega. Siendo de aquí, me parece una “cobardía” decir que no a una tradición tan bonita, y tan arraigada en nuestra Ciudad, como es la de los Pregones del Carnaval.

Y tercero, porque según hablaba con Francis, me acordaba del caballo. Ha sido tanta la felicidad que me ha dado este animal, que automáticamente imaginé el Pregón como mi homenaje particular al Caballo.
Y aunque sea a modo de introducción, quiero dedicar estos primeros minutos del Pregón a hablarles del caballo, del caballo en el campo de Salamanca.

2.- EL CABALLO EN EL CAMPO

Parafraseando al poeta “mi infancia son recuerdos…”, y añado yo “…subido en un caballo”.
Y digo subido en un caballo porque soy plenamente consciente de la diferencia entre el “caballista”, y el “montacaballos”, perteneciendo yo, sin duda, a la segunda categoría.

En cualquier caso, lo cierto es que el hecho de montar a caballo, para quienes desde niños hemos podido disfrutar de este animal en el campo, nos permite recuperar la infancia, como sucede también al releer un libro de juventud, al escuchar una vieja canción, o al visitar un lugar asociado a la niñez. Incluso el olor a caballo, que a muchas personas desagrada, es un placer para la recuperación de los mejores momentos de nuestra infancia. Y es que, como he leído recientemente, “la naturaleza es una de las primeras ventanas de asombro del niño.” A mí, desde pequeño, siempre me asombró el caballo.

El caballo es un animal doméstico, elegante y noble. Por sí solo, es muy entretenido montar en él, ya que permite tener un contacto directo con la naturaleza del animal, hacer ejercicio, y participar de las habilidades y sentimientos que tiene el caballo, su rapidez, sus miedos, o su asombro. Pero además, el campo charro aporta un plus de belleza al caballo, ya que la dehesa salmantina, con su monte de roble o encina, sus pastos, sus regatos, riachuelos o charcas, y la vida salvaje (jabalíes, corzos, palomas torcaces, liebres…) que en ella habita, es sin duda, uno de los hábitats naturales de mayor valor estético.

En el campo de Salamanca, y más en concreto, en una ganadería brava, el caballo cumple muchas funciones, a pesar de que la tendencia actual, muy positiva, a la concepción de la explotación ganadera como industria, la maximización del beneficio, y por qué no, la prevención de riesgos, ha hecho que su uso sea cada vez menor, sustituido, bien por el coche o tractor, bien por la propia estructura organizativa de la Dehesa.

ANÉCDOTA. Cuando era pequeño, recuerdo que en el Collado había dos carros, para asistir al ganado por las mañanas, con dos percherones, para tirar de ellos. Todavía oscurecido, había que poner los aparejos a los caballos y engancharlos a los carros, y después, cargarlos de pequeños paquetes de paja o forraje, dejando un hueco en la parte delantera para apilar los sacos de pienso para los toros. Se tardaba cuatro o cinco horas en asistir al ganado, regresando a casa a las once de la mañana, con el sol ya alto. Actualmente la explotación ganadera ha cambiado por completo. Ahora con un tractor se cargan grandes paquetes de forraje, de cuatrocientos kilos, en un remolque, y con el coche se asiste en dos horas a toda la finca, cuya carga ganadera se ha multiplicado por cinco. Hemos mejorado mucho, desde el punto de vista de la eficiencia económica y mejora de las condiciones laborales, aunque, permitidme, no tanto desde el punto de vista de protección medioambiental y del bienestar animal, aspectos que se cuidan más con las faenas a caballo, como veremos después.

Desde el punto de vista estrictamente ganadero, voy a hacer especial hincapié en este último aspecto del caballo y el bienestar animal. Una manifestación de esta idea puede apreciarse en la tarea de vigilar y cuidar del ganado, sobre todo, de las vacas, en la dehesa salmantina, que se caracteriza por ser una explotación en extensivo, y por tanto, los cercados pueden ser muy grandes. Se dice, con razón, que el ganado aguanta mucho más cuando se va a caballo, que a pie o en coche, que el caballo no estropea el careo de las vacas, de forma que no se interrumpe su comida, y el rumiado de la misma, lo cual es muy importante en el ganado bovino.

Pero, como dije, esa utilidad es mucho más evidente en una ganadería brava, en la que los animales, por su propia naturaleza, requieren extensiones de terreno más amplias, pues no admiten la estabulación, debido al estrés que sufren cuando se encuentran encerrados. Los animales de casta, como decimos en Salamanca, son animales salvajes, huidizos, a medio camino entre lo cinegético y lo doméstico, y eso es lo que hace especial al toro de lidia, lo que permite mantener ese instinto de fiereza, acometividad, y en definitiva, bravura, que es la base y fundamento de su cría.

Pues bien, el caballo, en una ganadería brava, en su concepción tradicional, y en su hábitat natural en Salamanca, que es la Dehesa, puede cumplir múltiples funciones. Además de lo visto anteriormente, la vigilancia, cuidado y también el traslado del ganado de un cercado a otro para buscar el mejor aprovechamiento de la finca, el caballo está ligado a cada una de las faenas que, a lo largo del año, se llevan a cabo en la ganadería, a las que me voy a referir a continuación, con el doble objetivo de resaltar ese valor ecológico y de bienestar animal del caballo, y de referirme a las especiales características de la ganadería brava.

1º.- Hacer los lotes para la cubrición, que consiste en asignar a cada uno de los sementales las vacas que el ganadero estima necesarias, en función del comportamiento que pretende conseguir en las crías. A mi juicio, esta tarea, la de hacer los lotes, es la más importante para el éxito de la ganadería (sobre todo, en la selección del semental), junto con la tienta de hembras y machos, encontrándose ambas tareas íntimamente relacionadas. Cuando se hacen los lotes, las vacas suelen estar paridas, y tradicionalmente se reúnen varios caballistas que las sujetan contra una pared en esquina, dándoles terreno suficiente, y el mayoral se mete entre las vacas sacándolas, una por una, y ahijadas con el becerro, hasta completar el lote correspondiente. Una vez hecho el lote, y de nuevo con los caballos, se lleva el conjunto de vacas seleccionadas a un cercado independiente, y se les pone el semental elegido. Y así hasta completar todos los lotes. Esto podría también hacerse en los corrales o chiqueros, pero a campo, con los caballos, las vacas no sufren, ya que en ningún momento han quedado apartadas de sus becerros (que se ahíjan o unen a las vacas en cuanto presienten peligro), lo que redunda, como dije, en el bienestar animal.

2º.- En la parición de las vacas, de nuevo es muy importante el caballo si se quiere hacer el ahijado de los becerros correctamente, sobre todo, si el lote de vacas se encuentra en algún cercado inaccesible para el coche (p.ej. en una sierra o en zona de ríos, regatos o riachuelos). Esta es una faena también muy importante en la ganadería de lidia, ya que dada la naturaleza salvaje de este animal, la parición suele producirse en lugares escondidos, de difícil acceso, donde el animal se encuentra más protegido. El becerro puede nacer desorientado, y echar a caminar a las pocas horas del nacimiento, de forma que puede precipitarse por un acantilado, o ahogarse en una charca. Un buen ahijado, por el vaquero o el mayoral, puede evitar la muerte de los becerros recién nacidos.

ANÉCDOTA. Recuerdo una vez, siendo yo un niño, que yendo a caballo en plena Navidad, el mayoral de la ganadería se tiró literalmente del caballo a un regato, y sacó a un becerro con vida que se estaba ahogando. Con el coche, desde luego, no se habría visto.

3º.- Además de la formación de los lotes, y el ahijado de las crías, otra faena importantísima en una ganadería de lidia, es la tienta de las hembras y, esporádicamente, la tienta de machos para lograr un semental. La selección de las que serán las madres de la ganadería se basa en la tienta que se hace en el campo. Y nuevamente el caballo es absolutamente imprescindible, no solo para encerrar las vacas o el toro, sino, sobre todo, el caballo percherón para picar las becerras o, en su caso, para la tradicional tienta de machos en la que, para no quemarlos, suele ponerse el novillo al caballo con ramas de árbol, y solo si demuestra bravura en el caballo se torea posteriormente con la muleta.

Sé muy bien que la mayoría de vosotros conocéis todo esto, pues estamos en una comarca en la que la agricultura y la ganadería constituyen su principal fuente de riqueza, y por tanto, casi todos conocemos las faenas tradicionales del campo de Salamanca, pero conviene recordarlas para poder conservarlas, así como para poder conservar los caballos, y para destacar el valor medioambiental de la ganadería en extensivo que, no olvidemos, constituye uno de los fundamentos de la actual Política Agraria Común, dictada desde la Unión Europea.

3.- EL PREGÓN

Pero volviendo al pregón, dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que es “un acto de promulgación en voz alta de un asunto de interés para el público y, particularmente, el acto con el que se inicia una celebración”.
Por tanto, en este acto, y en nombre de la Asociación Charra de El Caballo, anuncio que llega el Carnaval del Toro del dos mil dieciocho, que es la más importante celebración de nuestra Ciudad, y que resume, desde hace siglos (hay textos que acreditan que en Ciudad Rodrigo se corrían toros en 1417) los elementos que dan sentido a la Asociación, como son el Campo Charro, el toro, el caballo y Ciudad Rodrigo.

¿Qué se puede decir para hacer atractivo este anuncio? ¿Qué contar para despertar el interés del público en venir a Carnavales?

Voy a referirme a continuación a los tres principales atractivos que, cualquiera de ellos, justifica por sí solo venir al Carnaval de Ciudad Rodrigo:

Primero, nuestra ciudad, Ciudad Rodrigo, su historia y su patrimonio.
Segundo, el Carnaval, su ambiente festivo, el disfraz, y el descontrol.
Y Tercero, la Tauromaquia, el toro y el caballo, ya que, como todos sabemos, en Ciudad Rodrigo, en el Carnaval, además de encierros, capeas y desencierros, se celebran diversos festejos taurinos, y el tradicional encierro a caballo del Domingo.

4.- CIUDAD RODRIGO: HISTORIA y PATRIMONIO ARTÍSTICO

La historia de Ciudad Rodrigo es fascinante, extraordinaria, y todavía hoy, recorriendo la Ciudad, puede uno imaginarse el escenario de encarnizadas luchas, que son parte, no sólo de nuestro pasado, sino también de la propia historia de España, ya que Ciudad Rodrigo ha estado presente en muchos de los episodios bélicos que han terminado conformando nuestra Nación. Es indudable que conocer bien un lugar exige conocer su historia, y aunque disfrutamos de un largo período de paz, éste es un territorio cuyos habitantes han demostrado fuerza y valor, cualidades transmitidas de generación en generación, y que también se han manifestado en su forma de vida, tanto en el trabajo en el campo, como en las fiestas que incorporan toros y caballos, y en la propia Tauromaquia, entendida como el arte de lidiar un toro.

Muchas veces he pensado que la Historia se descubre mejor en las poblaciones pequeñas, que en las grandes ciudades. Visitar Mérida, o Nimes, nos transporta a Roma, mejor que la propia Roma, y visitar la Alhambra de Granada pone la carne de gallina porque nos parece revivir la conquista de Granada por los Reyes Católicos, y el modo de vida de los pueblos árabes que habitaron la Península durante siglos, mejor que cualquier otra gran ciudad del mundo musulmán. Pues con Ciudad Rodrigo pasa algo parecido en cuanto a la Edad Media y hasta el Renacimiento. El hecho de que las murallas se conserven íntegras, con sus fosos, y que se mantengan en pie la enorme cantidad de palacios y casas señoriales, hace que la Historia se encuentre presente en cada rincón de la Ciudad.

Por aquí han pasado, se han matado, y han dejado su huella, vetones, romanos, árabes, reyes y nobles medievales, y ya en la era moderna, Ciudad Rodrigo es el escenario de importantes conflictos bélicos:

Guerra de la sucesión de Enrique IV, entre Isabel la Católica y Juana la Beltraneja. Se dice que, aunque alguna casa mirobrigense apoyó a esta última, la casa de los Águila tomó partido por Isabel, y acompañó a ésta última en la conquista de Granada.

Y en el levantamiento de las Comunidades, en 1520, también alguna casa mirobrigense apoyó la lucha contra el privilegio imperial de Carlos V.

Aquí se libran batallas a causa de la llamada Guerra de la Restauración Portuguesa, que duró casi treinta años, y terminó con el Tratado de Lisboa, firmado por Carlos II, por el cual Portugal recuperó la independencia en 1668.

En 1704, en la Guerra por la Sucesión de los Austrias, el Archiduque Carlos, desde Portugal, trata de tomar Ciudad Rodrigo con tropas anglo-holandesas, y es repelido por el ejército de Felipe V, pero buena parte de la ciudad es destruida.

Lo mismo ocurre a principios del siglo XIX, con la invasión de las tropas francesas napoleónicas, pues Ciudad Rodrigo sufrió importantes daños que aún se pueden observar durante los dos sitios (el sitio francés de 1810 y el aliado de 1812).

Por lo tanto, puede afirmarse con rotundidad que Ciudad Rodrigo ha sido el escenario de innumerables batallas, destrucciones y posteriores reconstrucciones, y a pesar de todo ello, o quizá, como consecuencia de esa imponente historia, que “no hay mal que por bien no venga”, hoy podemos disfrutar, y así lo harán quienes vengan al Carnaval, de un Patrimonio Histórico Artístico importantísimo. En este sentido, en 1944 Ciudad Rodrigo fue declarada Conjunto Histórico Artístico.

5.- EL CARNAVAL DEL TORO

Pues bien, en este marco inigualable, se desarrollan las principales fiestas de Ciudad Rodrigo, que son los Carnavales, que aquí tienen la peculiaridad de unir la tradicional y popular fiesta carnavalera, con su permisividad y descontrol, sus disfraces, desfiles y charangas en la calle, con la pasión por los toros y los caballos, en una feliz combinación que dura siglos.

Como dije, en Ciudad Rodrigo se corren toros desde 1417, y durante el Siglo XVI se lidiaron toros en distintas épocas del año, aunque sería en 1732 cuando se estableció oficialmente, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento, que se cerrara la plaza para la celebración de una corrida de toros en Carnavales. Desde entonces, en estas fechas, se han corrido toros en Ciudad Rodrigo.

En este sentido, voy a exponer a continuación un par de anécdotas, de carácter histórico, relacionadas con los Carnavales y Ciudad Rodrigo, para hacernos una idea sobre cómo ha sido la vinculación y raigambre de este pueblo con sus fiestas por carnestolendas.

Quiero destacar que ambas las he tomado de la web “Cántaro de Palabras”, que contiene más de ciento cincuenta trabajos sobre Ciudad Rodrigo y su historia, y que me ha parecido de un mérito enorme, de nuestro Excmo. Sr. Alcalde, Juan Tomás Muñoz Garzón.

CARNAVAL DE 1916

Del Carnaval de 1916 me interesa destacar la crónica en verso que sobre el encierro a caballo del Domingo de Carnaval hace el corresponsal del Diario El Salmantino. Lo destaco por su vigencia actual, y porque me parece que es una gráfica y sencilla exposición del principal encierro, y el más bonito, del Carnaval, que es el encierro a caballo del Domingo por la mañana.

“Animación, alegría,
preciosísimas muchachas,
pueblerinos remudados
con sus domingueras galas;
repleta de alegre gente
hoy se encuentra la muralla

que a la Miróbriga un día
defendióla en cien batallas.

Muy cerca de cien jinetes
a nuestra vista se hallan
que a modo de gladiadores
esgrimen picas y lanzas.
Escúchanse los cencerros,
silbidos, voces cercanas,
el galopar de los potros
y el sonar de la campana
que anuncia con reloj suelto
de los toros la llegada”.

Y ya en prosa, tiene mucha gracia la crónica taurina: “Uno, dos, tres… y hasta seis toros desfilan por la plaza improvisada. Todos son bravos y lo que es aún mejor, nobles, como pertenecientes a una ganadería de cartel y que, por lo tanto, no sirve pajarracos que saben hasta latín, sino novillos sin chaquetear para que puedan lucirse los aspirantes a matadores de alternativa”.

CARNAVAL DE 1918
Y para hacernos una idea sobre el espíritu carnavalero de esta Ciudad, y sobre cómo, aún en las circunstancias más difíciles, los mirobrigenses no se privan de sus fiestas carnavaleras, voy a contar lo sucedido en 1918, que tomo de la misma fuente citada.

Este fue un año en España de una fortísima crisis económica, con enorme escasez de alimentos, debido al incremento de las exportaciones por la demanda de los países en guerra, y de una enorme inflación, por la especulación con el precio de los cereales.

En Ciudad Rodrigo hubo enorme controversia sobre si debía o no celebrarse el Carnaval.

Entre los críticos, me parece muy interesante la publicación que hizo el cura-poeta Matías García Miguel, Azabeño, en las páginas de la revista La Iberia, el 2 de febrero, de la que extraigo únicamente los primeros versos, tomados de la repetida fuente:

El Carnaval de 1918..

Es el de la carestía
el tema de actualidad,
el de la extrema miseria,
el del hambre general,
 e igual en prosa que en verso
lo debemos abordar.

¿Quién se podrá divertir
este año en Carnaval
si para aplacar el hambre
no hay un pedazo de pan?

Sin embargo, como dice nuestro Excmo. Sr. Alcalde, habría novillos. Y le cito literalmente, porque resume muy bien el espíritu carnavalero: “El pueblo decidió que el Carnaval no deja de ser una vía de escape, un disfraz de la sombría realidad que se estaba viviendo, un paréntesis que llena de alegría unas jornadas, tan solo tres, en la que la diversión impera a sus anchas y se distraen otras necesidades, sin duda, más perentorias.”

8.- LA TAUROMAQUIA

Por último, no hay que olvidar que en Ciudad Rodrigo, en estos días, además de poder visitar la histórica ciudad, y participar de la fiesta que entraña un Carnaval, podemos disfrutar de la Tauromaquia. No hay más que observar el Programa del Carnaval del Toro de 2018, para encontrar, además de los encierros, desencierros, capeas, y recortes, en el llamado Precarnaval, las tientas del Bolsín Taurino, y en los días de Carnaval, un festival taurino con tres extraordinario matadores de toros (Curro Díaz, Manuel Escribano y Juan del Álamo) y un prometedor novillero (Antonio Grande), y tres novilladas sin picadores, dos para los triunfadores del Bolsín Taurino, y la última para tres novilleros que todavía no han debutado con picadores.

La Tauromaquia da sentido a la vida del toro de lidia, permite su existencia, y su vida privilegiada en La Dehesa. Cuando era pequeño, escuchaba a los mayores decir que los toros nacen para eso, para la lidia. Y yo no lo entendía, pero ahora comprendo que esa frase debe interpretarse a la inversa, es decir, sin la lidia no nace el toro, o lo que es igual, sin la Tauromaquia no es posible la existencia del toro de lidia, ya que no tiene otra utilidad, pues su rendimiento cárnico (aunque también se aprovecha) no justifica su sacrificio, ya que hay otras muchas especies con un rendimiento cárnico superior. Lo que permite al toro bravo vivir es precisamente esas cualidades únicas y exclusivas de su especie, como son la acometividad, la fiereza, la bravura y la nobleza, que se manifiestan en la pelea contra el engaño, humillando, desplazándose, repitiendo y peleando hasta su propia muerte.

Sin tauromaquia, el toro bravo terminaría desapareciendo, ya que perdería esas cualidades únicas, que son precisamente las que proporcionan valor añadido a este animal. En un zoológico, el toro bravo se volvería manso, y se perdería esta especie milenaria.

Igual sucede con otras muchas especies de animales. Sin el lechazo, no nacerían los corderos; sin el jamón de bellota, no se criarían cerdos ibéricos; o sin el consumo de carne, no se criarían terneros.

En definitiva, cada animal debe usarse conforme a su destino natural, siempre con pleno respeto a la ley y los reglamentos que regulen dicho uso.

En este sentido, tengo que dedicar unos minutos a la reciente aprobación del Proyecto de Ley sobre Modificación del Código Civil sobre Régimen Jurídico de los Animales (LO SIENTO POR USTEDES pero esto es lo que tiene traer a un Notario al Pregón). A mi juicio, es buena noticia, por el sentido de la norma, muy similar a la de otros ordenamientos jurídicos próximos, y así en Portugal se aprobó en 3 de marzo de 2017 una Ley sobre el Estatuto Jurídico de los Animales, y además, porque la aprobación ha sido por unanimidad en el Congreso, lo que asegura que saldrá adelante la propuesta, y logrará convertirse en Ley.

Pensemos que el Derecho Civil es el conjunto de normas que regulan los aspectos más importantes y generales que afectan a las personas, y juega como derecho supletorio respecto del total Ordenamiento Jurídico, formando parte de la cultura de un pueblo, y la reforma del Código Civil en esta materia hemos de presumir que gozará de estabilidad y proporciona un nuevo estatus a la relación de las personas con los animales.

El precepto básico será el nuevo Artículo 333 del Código Civil que, en principio (veremos su redacción final tras el paso por las Cámaras), establecerá los siguientes principios básicos:
1.- Los animales son seres vivos dotados de sensibilidad, que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua es la facultad de sentir, propia de los seres animados.
2.- Los animales son susceptibles de apropiación, ya que dice la norma propuesta que el propietario de un animal puede disfrutar y disponer de el, respetando su cualidad de ser dotado de sensibilidad y asegurando su bienestar, conforme a las características de cada especie. Por tanto, por una parte, respeto y bienestar animal, que son actitudes que los ganaderos, aficionados, y en general, amantes del campo charro, somos los primeros en cumplir y hacer cumplir. Ya desde el punto de vista administrativo existen numerosas normas dirigidas a la protección del bienestar animal, y ahora se recoge como principio general en el Código Civil. Pero por otra parte, la ley establece como principio general el reconocimiento de la propiedad sobre los animales, la facultad de disfrutar de ellos, y de disposición de los mismos, conforme a las características de cada especie. Es decir, si se trata de un caballo, pudiendo montar sobre él; y si se trata de un toro bravo, pudiendo torearlo.

3.- El derecho de uso y de disposición no ampara el maltrato, ni el abandono, pero sí el sacrificio conforme a las normas legales y reglamentarias.

En definitiva, lo que no es admisible es la violencia gratuita, el maltrato, el abandono o el sacrificio ilegal, como es lógico, pero sí se admite el destino de cada animal, y la disposición del mismo, conforme a las características de cada especie, ya se trate de corderos, cerdos, pollos, o toros, como no podía ser de otra forma.

Y en concreto, en cuanto al toro de lidia, se admite su uso, con respeto y cumpliendo las normas reglamentarias, conforme a sus especiales características de fiereza y acometividad, que son precisamente las que dan sentido y justifican su existencia.

No se si conocéis que se ha estrenado en España la película “Ferdinand”, americana, y que es una adaptación al cine de un cuento del escritor Munro Leaf, publicado en 1936, que cuenta la historia de un toro bravo que se niega a pelear, prefiriendo oler las flores del campo, y que se convirtió en un símbolo pacifista, como una fábula, con la moraleja consistente en el triunfo de la Paz sobre la Guerra. La adaptación, en los tiempos actuales, es mentirosa, ha perdido su condición de fábula, para convertirse en una historia antitaurina, manipuladora y mentirosa. Es muy ilustrativo el artículo titulado “El Toro, por los cuernos”, de Antonio Lorca en El País, el día de Reyes, que termina diciendo: “…Qué pena que Ferdinand sea una mentira como una catedral; que triste que, una vez más, se manipulen mensajes tan válidos como el amor y el respeto a los animales para intentar engañarnos a todos. …. Ferdinand rechaza su destino de toro bravo, como si la gallina pudiera renunciar a poner huevos, el perro a andar a cuatro patas, o el león a perseguir y devorar al ñu. El mensaje de la película es profundamente antinatural…”

Yo, desde luego, me quedo con ese principio que recogerá nuestro Código Civil, y que es el del uso y disposición de cada animal con arreglo a sus características. Por tanto, si se trata de un toro bravo, para torearlo si se tiene inteligencia, arte, y valor suficiente para ello; y en lo que se refiere al caballo, animal con el que comencé este Pregón, y con el que quiero terminar, me quedo con la sabiduría de Cervantes, quien en el libro más universal de la literatura española, contiene un párrafo maravilloso cuando Don Quijote, al verse libre de nuevo y cabalgando sobre Rocinante, le dice:

“Aún espero en Dios y en su bendita Madre, flor y espejo de los caballos, que presto nos hemos de ver los dos cual deseamos: tú con tu señor a cuestas; y yo, encima de ti, ejercitando el oficio para el que Dios me echó al mundo”.

Feliz Carnaval a todos

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