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SI NO ME AYUDAN, PERDEMOS TODOS, por Lucía Risueño

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SI NO ME AYUDAN, PERDEMOS TODOS, por Lucía Risueño
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Aquí seguimos contando “cositas” sobre circunstancias que pasan. Más me gustaría a mí acabar el tema, pero es que el final feliz se resiste a llegar.

En primer lugar, agradecer a los medios el que estén a la última, e informen a la población sobre la Sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Valladolid, en referencia al recurso contencioso-administrativo planteado sobre la redacción del Reglamento que regula los festejos de nuestro Carnaval, si bien sus análisis se basan en informaciones parciales (conmigo no consultó nadie lo sucedido, previamente) y esto es posible que les lleve a sesgar sus apreciaciones. Ya que no me fueron preguntadas antes, contaré a continuación mis impresiones, advirtiendo que no soy experta en procedimientos judiciales, aplicando la simple lógica que a cualquiera nos llevaría estas deducciones. Decir ante todo que respeto y acato la Sentencia, si bien creo que tengo derecho a discrepar u opinar distinto, y en el uso de la libertad de expresión que nuestra Constitución nos confiere, redacto este escrito. Soy consciente de cuánto puedo incomodar con esto, aunque eso no es mi problema, sino el de los otros.

Avanzar mi impresión (no sé si equivocada o no) de que quieren castigarme con esta Sentencia, por hacer y por decir, como a otros por escribir raps, libros o twits. Este es el país que nos está quedando de un tiempo a esta parte, donde Estrasburgo o Amnistía Internacional, son de los pocos que nos dicen algunas verdades a la cara. Imagino que el oír aquel “libertad, libertad, sin ira, libertad” en mis primeros años de vida, confirió en mí cierto carácter, sumado a que, como buena sagitario, siento una necesidad imperiosa a defender lo que creo que es justo. No lo hago con maldad en ningún momento, sino simplemente desde el deseo de compartir y de informar al resto de ciudadanos de lo que acontece, ya que nos repercute a todos.

Exponer también, de forma inicial, el por qué de llegar hasta aquí. Por un lado parece que me ha tocado en suerte saber de esto y tener la capacidad de analizarlo. Por otro, poner de relevancia que el Reglamento supone la norma que regula la organización de todo lo relacionado con los festejos carnavaleros, preocupándose el Consistorio en este momento, que le sirva para dar empaque a la versión de la Fiesta que se está dando en los últimos años, que, los que aquí nos hemos criado, sabemos de sobra cuan maquillada está.

Era el momento pues, de tratar de parar este gol que los promotores de esta inventada versión nos quieren colar, y aprovechando una circunstancia personal que me permitía hacerlo sin exponer mi patrimonio (porque puedo ser buena, pero tampoco es cuestión de ser tonta) tirar para delante y tratar de evitar que la norma, a mi modo de ver, viciada, tomara firmeza.
Añadir que últimamente he tenido la suerte de que mi vida ha devenido a mejor fortuna, por lo cual, no estoy tan segura de que no me suponga ese perjuicio patrimonial que hace un año podía evitar. Obvio que no voy a quejarme por ello, al contrario, contenta estaré de tener posibles para poder pagar, y no estar en paro o con un mísero sueldo como muchos se ven y yo misma hace poco tiempo. La cuantía, que aún desconozco, no me extrañaría que tratara de ser inflada, en lo posible, por la otra parte, con el fin de que el castigo sea cuanto mayor, mejor. Afrontaremos el hecho cuando llegue, pero siempre desde la perspectiva de que nunca ha habido en mí ambiciones patrimoniales, y esta tampoco será una ocasión para ello; la tranquilidad de la conciencia me reconforta más que el acumular propiedades.

Yendo al grano, y con la perspectiva de unos días de reflexión que suelen incrementar la capacidad de análisis, creo que he podido entender lo que ha sucedido, o al menos, eso me parece que se trasluce en el texto que el Tribunal ha Sentenciado. No obstante, mediante este escrito sólo trataré de plantear cuestiones que me resultan incomprensibles o me generan dudas al leer la Sentencia.

Hay que tener en cuenta que mi única pugna ha sido procurar la modificación de 4 párrafos del Reglamento, nunca en ningún caso la “nulidad radical” que menciona el Tribunal en cierto momento. De esos 4 párrafos dos se refieren a la construcción de la plaza y otros dos al cobro de donativos y método de limitación del acceso a las capeas de las tardes. Entiendo, y así lo digo, que estos párrafos expresan cuestiones que no son verdad, o se vulnera con su aplicación varias normas jurídicas de orden superior al ámbito local, lo cual debería hacer que estas cuestiones deban ser anuladas, en las partes que a ellas refiere, según resulta habitual en los actos administrativos que cometen estos fallos.

Para ello, he aportado un escrito de 29 páginas y 43 documentos de prueba, con el fin de defender, al menos, los 18 argumentos que se mencionan en la Sentencia, muy diversos sí, pero que todos ellos confluyen y matizan el complejo caso en el que la situación se ha convertido.

Decir varias cosas al respecto: lo primero, que me llama la atención que 29 páginas sean calificadas por el Tribunal como un “desmesurado escrito”, cuando tenía entendido que en los Juzgados se manejaban expedientes de miles de folios. Comprenderá el lector que para exponer 18 argumentos, tampoco me he extendido tanto, creo. En segundo lugar, que se dice en la Sentencia que los documentos de prueba aportados “en su mayoría son remisiones a sus propias opiniones publicadas”, sin embargo, de los más de 40 aportados, creo que sólo hay 2 que son escritos míos. Siempre pensé que una mayoría se refería a la mitad, más uno. Los cálculos que ha echado el Tribunal, a mí no me salen.

Los documentos que he aportado han sido, actas de diversas subastas de los tablaos y documentos del archivo histórico solicitados todos ellos al propio Ayuntamiento, también respuestas a consultas realizadas a Organismos públicos especializados y con competencias en las cuestiones tratadas, publicaciones en prensa, o capturas de testimonios en redes sociales. Es decir, documentos que reflejan lo que otros han dicho al respecto, en muy diversos momentos. Yo sólo he tratado con mi escrito de guiar al Tribunal a la detección de las referencias a las cuestiones importantes para este caso, con el fin de esgrimir los hechos que han ido aconteciendo. Que califique estos registros históricos y criterios de reconocido prestigio como “opiniones”, me parece menospreciar testimonios que reflejan fielmente la realidad de los hechos y la forma de pensar de las Instituciones de la Administración General del Estado consultadas. A mi entender, no está acertado el Tribunal en considerarlos de esta manera.

Me recrimina el Tribunal que podía haber propuesto pruebas periciales, aunque a su vez indica que dudaba de que resultaran procedentes. ¿Para qué entonces perder el tiempo? Nunca me tomé esto como un juego; si no procedía, ¿para qué hacerlo? ¿Y para qué recriminarme no haberlo hecho? No entiendo la pretensión del Tribunal de despreciar mi formal actitud ante el planteamiento del recurso, cuando su conclusión era la misma que la mía.

También me acusa el Tribunal de que “no ha aportado ninguna referencia normativa”, cuando se le informa de la posible vulneración de diversas normas legales concretas, con su articulado específico, y que incluso ellos mismos mencionan en la propia Sentencia. Me planteo otro “por qué” a este respecto.

De hecho, me resulta un tanto contradictorio, que hacia el final de la Sentencia, reconoce que pueden los adjudicatarios de los tablaos incurrir en infracciones o delitos en algunas normas de las que mencionábamos, al llevar a cabo lo que este Reglamento dice, animando incluso que en esos casos “deberá darse cuenta oportunamente a la administración competente” y afirmando que “tal incumplimiento podrá significar una cierta responsabilidad para las peñas”. ¿Fenomenal pues les parece, que el Ayuntamiento redacte y apruebe una norma municipal que lleve a los ciudadanos a cometer infracciones o delitos? Sinceramente, yo no lo entiendo, pensaba que esto lo hacía, más bien, digno de anulación. No sé si es que lo relevante es exculpar al Consistorio, ya si por ello, los ciudadanos se meten en problemas, que se apañen…

Otra cuestión que me cuesta comprender es que indican, en referencia al montaje de la plaza, que “Lo esencial es si en su construcción se respeta la normativa técnica aplicable”, si bien no estiman que se corrija la afirmación que aparece en el Reglamento que dice que “toman parte en su elaboración grupos de personas de diferentes gremios de la Ciudad”. La legislación actual aplicable, exige que una obra de construcción la realicen profesionales del sector, y no de otros gremios; me gustaría que nos explicara el Tribunal cómo respetar la normativa técnica aplicable, haciendo lo que esta prohíbe, porque, de verdad, no soy capaz de escudriñar la manera.

Y si esta frase del Reglamento creo que es tan relevante, es porque es en la que se ha apoyado la Inspección de Trabajo para permitir la elusión de la aplicación de la normativa laboral. Sin embargo, el Tribunal dice que esta definición “no ofrece trascendencia jurídica”, es decir, ¿no regula nada? ¿Habrá que comunicárselo a la Inspección de Trabajo, para que la menosprecie tanto como este Tribunal, en vez de utilizarla como fundamento a su criterio?

Hablando de la mencionada Institución, que habitualmente vela por los derechos de los trabajadores,… Indica el Tribunal que esta “ha tenido conocimiento de sus quejas sin que se hayan adoptado medidas correctoras o sancionadoras al respecto”, considerando esto como concluyente para no hacer caso a mis argumentos. Ante esta afirmación, lamento mucho no tener ya la ocasión de poder recordarle a este Tribunal, que el Código Penal contempla en su artículo 408 la inhabilitación especial para “la autoridad, o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia”. Parece con ello que no todo lo que haga una autoridad deba ser acertado, pudiendo darse casos que incurran en delitos por ello. ¿Quizás sea este uno, no?

Describe también el Tribunal que es una actividad de construcción “realizada con carácter festivo”, pero hasta donde sé, las fiestas del Carnaval han sido este año entre el 9 y el 13 de febrero, no del 2 al 4 en el que se construyó la plaza. Tampoco estas fechas han aparecido en calendario alguno sobre festejos de la localidad. Por otro lado, no sé si estarán de acuerdo conmigo, pero considerar “fiesta” a una compleja labor, creo que es forzar un poquito-bastante el criterio, a parte que cuando uno está sujeto a unas normas y un horario a realizar, se considera trabajo, por más que queramos pintarlo de colorines.
Otro caso de “denominaciones”… afirma el Tribunal que el llamar “entrada”, “donativo”, “recibo”, “tiquet”, etc, se equivalen conceptualmente. Excesiva me parece su laxitud a este respecto, entre unos términos que se definen de forma totalmente distinta, y tienen importantes diferencias de base, como la aplicación de impuestos indirectos, o la legislación específica que los regula. Esta, justamente es una de las cuestiones donde advierte que las “peñas” pueden estar vulnerando la legalidad. Pero el Ayuntamiento, resulta exculpado, que es lo importante.

Imagino que podría analizar alguna otra cuestión más, pero tampoco deseo agotar al lector y creo que con lo dicho puede apreciarse suficientemente el cariz de la motivación que el Tribunal ha proporcionado al recurso planteado, según yo he sido capaz de comprenderlo, o las dudas que se me han planteado al tratar de hacerlo. Es posible que todo esté muy correcto y yo sea un tanto lerda, por supuesto. Quizás mi razonamiento lógico no esté lo suficientemente desarrollado como para entender los matices de las interpretaciones jurisdiccionales. Qué le voy a hacer! No sé si alguna vez han escuchado un dicho popular que dice que para ganar un juicio, hay que tener la razón, saberla exponer y que te la quieran dar. Creo tener claro cual ha fallado en este caso. Quizás a veces hasta peco de inocente.

No quiero dejar sin mencionar muy brevemente mis apreciaciones sobre los escritos que ha planteado el Ayuntamiento en este recurso. Los argumentos que ha expuesto pueden resumirse en tres: que el recurso estaba presentado fuera de tiempo, que yo no contaba con un interés legítimo para plantear el caso y, que en vez de practicar una defensa ante mis argumentos y pruebas, determinó hacer una ofensa hacia mi persona, tratando de demostrar cuan mala persona soy y maléficas intenciones tengo. En este caso, me parece apreciar podrían haber calado en el Tribunal, a la vista de las calificaciones despectivas de mi proceder, si bien yo pensaba que lo que debía juzgarse no era, en ningún caso, mi persona, sino la redacción de un simple Reglamento, y las consecuencias que de ello se derivan, sin más. La verdad es que no me extrañó tal actitud agresiva del Consistorio, pues tras consultar la Sentencia del accidente a terceros ocurrido en 2009, fui conocedora de cómo el Consistorio culpabilizaba absolutamente de lo ocurrido al adjudicatario del tablao implicado, pretendiendo eludir cualquier responsabilidad suya en el hecho. En aquel caso, no le salió bien la estrategia. Quizás ahora hay más gente poderosa a la que no le va bien que me den la razón, y consiguen inclinar las balanzas en mi contra.

Por cierto, informarles también que durante el trámite administrativo que tuvo el Reglamento antes de ser aprobado, una serie de personas presentaron alegaciones sobre estas y otras cuestiones. ¿Saben qué determinó el Ayuntamiento? Es curioso, pero ante la temática de la construcción de la plaza, alegaron la permanencia en la Tradición, (si bien todos sabemos que la regulación se ha cambiado hace muy pocos años), y respecto al cobro de las capeas de la tarde, dijeron que es que, las cosas cambian. Dicho de otra manera, según yo lo interpreto, el Ayuntamiento respondió a estas personas: con el Carnaval hacemos lo que nos place, y punto.

Ya para concluir vuelvo a la cuestión que en el título planteo: que con todo esto, no soy yo la que pierde, sino a todos nos arrebatan la más pura naturaleza de nuestro Carnaval. Si no conseguimos reorientar el tergiversado rumbo adoptado, el destino al que nos dirigimos será el ya nos está pasando en los últimos años: afrontar estas Fiesta los unos contra los otros.
El Carnaval es una celebración para todos, y no un negocio de unos cuantos, fundamentado entre “cuernos” y “borracheras” (entrañando ambas palabras mucho más de lo que a priori pueda parecer). Debería ser una Fiesta que nos uniera, y no que nos dividiera en base a intereses. Esto le hace perder toda su magia.

Este Reglamento es un paso muy importante para encaminarnos a esta debacle. Fomenta el estar del lado del poder de disponer de un espacio privilegiado sin respetar las normas superiores que para ello se establecen, o del otro en el que pueden limitarte tu disfrute por no pertenecer a esa supuesta “clase VIP”, que por otro lado, están empujando a oscuros caminos del fraude y la infracción. No lo consintamos.

Posibilidad hay aún de parar esto, pues la Sentencia mencionada no es firme, sino que puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo (señal de que los Tribunales, también se equivocan). Eso sí, lo siento, pero creo que yo ya he hecho bastante, ahora es momento de que vosotros, a los que también os está afectando, os impliquéis. Deberíais reconocer que yo soy excesivamente pequeñita y mi fuerza no puede contra los “titanes”, muy interesados en que no se desvele lo que se está haciendo. Sin vuestra ayuda, no podré.

Por eso, para seguir, necesito estar acompañada y muy apoyada por todas esas personas coherentes y con decentes principios y valores, que sé que existen, pero que debido a una serie de miedos, se están manteniendo pasivos ante toda esta aberración. Precisamente estos días estamos viendo cómo multitudes de personas llenan las calles ante las injusticias. Ha llegado el momento de mostrar valor y manifestarse.

También hablo a los implicados adjudicatarios y sus equipos, con los que tal como queda patente en el escrito del Tribunal, están jugando, quizás debido a la necesidad de ganarse unas monedas o por tener la afición taurina y carnavalera metidas en las venas. Niéguense, no se dejen manejar de esta manera por los cantos de sirena que les llevan al naufragio, mientras ellos salvan sus muebles. Reclamen su dignidad, recuperen su honestidad y caminen con la cabeza bien alta. Les merecerá la pena.
Queda hecho desde aquí, el llamamiento a todas las personas u organizaciones que crean meritorio defender nuestra tradición real (no la recientemente inventada), que me lo digan por todos los medios posibles. Avanzo que hará falta contribuciones económicas para afrontar esa vía ante el Supremo que nos queda. Alguna vía habrá para articular una colecta. Tenemos sólo diez días hábiles, para evitar perder nuestro carnaval definitivamente. Sólo de cada uno de ustedes depende…

 

7 Comentarios

  1. Lucía Risueño 11:23, Mar 22, 2018

    Caufield, cariño, infórmate mejor, o no manipules (que posiblemente sea lo que pretendes).
    Hasta es posible que sepas de primera mano que con quien me vinculé primero fue con el PSOE, como simpatizante, eso sí, de militar nada. Ilusa de mí que creí que eran “oposición”, y un partido que defendía a los obreros. Ya digo que a veces peco de inocente… Cuando tuvieron la oportunidad de contar conmigo en las listas me dijeron que “mi tema” era impopular, nunca que no tuviera razón, más bien al contrario. Sumado a esto, en que en determinada ocasión escuché algo en su sede de “repartir tartas”, me hizo tener muchas ganas de salir corriendo. No comulgo con aquellos que, más que principios, tienen “fines”.
    Afortunadamente poco después se me presentó la puerta, al invitarme la competencia a formar parte de su equipo. Fui como independiente, nunca establecí vínculo con ese partido, y siempre será para mí un honor haber tenido la oportunidad de mostrar a la ciudadanía mi disposición de servicio (nunca de servirme, como hacen otros).
    A mi vinculación política actual simplemente tengo derecho, como tú tienes la tuya. Obvio que no sea la misma que la tuya, los miserables de espíritu ahí no pintan nada.
    Por otra parte, decir que mucha alegría siento de no formar parte de organizaciones que utilizan a la mujer para disimular su machismo, a base de falsa moral, manteniéndolas únicamente como meras “actrices secundarias”. También digo, que más tontas son ellas que se conforman con las migajas.
    Veo probable que el hecho de que haya alguna que se salga de vuestro redil, os de tanto miedo que a palos tratéis de reconducirla. Tengo las espaldas anchas y las cremas que me doy para tratar, como buena fémina, de perpetuar mi belleza, ayudan a que vuestras ofensas me resbalen.
    Saludos cordiales, y tomate un tranquimacín, si eso…

    Reply to this comment
    • Caulfield 13:46, Mar 22, 2018

      ¿¿Cariño?? Por dirigirse así a una mujer alguno casi acaba colgado de una grúa…
      Tu alegato es una excusatio non petita de manual…
      Por cierto, que tal va la colecta? Están aflojando la mosca los que no son “miserables de espíritu”? Porque como decía vuestro amado líder, se acaba el tiempo: tic,tac,tic,tac…
      Una última cosa: no es Caufield, es Caulfield, “cariño”.

      Reply to this comment
  2. Mirobrigense 11:09, Mar 22, 2018

    A veces resulta realmente deprimente leer los comentarios que se ponen en este pueblo. ¿Tenéis conocimientos en prevención de riesgos? no, pues entonces, ¿cómo sabéis que ella está equivocada?. La sentencia del juzgado no dice que ella esté equivocada, sino que lo dejan como está porque al parecer no se quieren meter en ello, porque de hecho, si se enviara personal para un peritaje que midiera todo en condiciones es más que probable que se dijera que no se puede construir sin las medidas adecuadas: como ha ocurrido con infinidad de cosas. En vez de criticar porque no os parais a pensar, a escuchar y luego hablais, ¿a caso esta mujer ha dicho que no quiera el carnaval? ¿a caso ha dicho que no quiera que se ponga la plaza? de verdad es que antes coger la antorcha y poneros a quemar a gente deberiais pensar un poco que no se trata de insultar, desprestigiar ni humillar a nadie. Si creeis que no lo ha hecho bien y que no lo debería haber hecho, decirlo pero de mejores modos y sin ser tan irrespestuosos con el resto del mundo. Al menos ella ha peleado por lo que creía que era correcto, vosotros sin embargo ¿qué habéis hecho?, ¿comentar en las redes que esto no os gusta?, ¿alguna vez habéis hecho una reclamación? Aunque yo no crea en lo que hizo le reconozco el mérito de ir hacia delante con todo e intentar mejorar las cosas,porque ella creía que lo hacía y eso demuestra más valor y audacia, aunque no haya ganado, de la que vosotros mostrais al responder como lo haceis.

    Reply to this comment
  3. Caulfield 18:29, Mar 21, 2018

    Tras la pertinente ración de victimismo, toda una declaración de principios: Mientras dispare con pólvora ajena, voy hasta el final. Ahora, si hay que rascarse el bolsillo hagamos una colecta que mi ego y afán de protagonismo lo agradecerán.
    Igual te ayudan tus compañeras de UPyD…ah, no! que te pasaste a Podemos… pues no sé yo si ahí rascarás algo…

    Reply to this comment
  4. iepa 17:24, Mar 21, 2018

    P R O T A G O N I S T A

    Reply to this comment
  5. sam 13:42, Mar 21, 2018

    pues si ya te estamos ayudando mucho,que pagamos tu defensa,tu ere que ere…pero de tu bolsillo,esta gente de PODEMOS como siempre de victima!callaros un poquito y respetar la justicia.

    Reply to this comment
  6. Cansina 12:47, Mar 21, 2018

    Pero no te ha salido la sentencia ya puesadaddtate a lo que te digan los jueces y no nos aburrras tienes otra opcion que es apelar y punto cansina

    Reply to this comment

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