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Pregón del Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir”, Carlos García Medina, Carnaval del Toro 2019

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Pregón del Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir”, Carlos García Medina, Carnaval del Toro 2019
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Pregón del Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir”
Carlos García Medina
Carnaval del Toro 2019

Buenas tardes, señoras y señores, autoridades, amigos.

No hace falta que les diga que me siento muy honrado de estar aquí esta tarde entre ustedes, designado como pregonero del Carnaval de “El Porvenir” 2019, algo que le agradezco profundamente a esta directiva, que desde hace algunos años, y con acierto e ilusión, dirige Luis Caneiro aquí presente, y que junto a al Centro Social “Aldea” han vuelto a dotar de contenido, es decir, de vida a este longevo y querido Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir”.

Verán ustedes, ahora hace un año vi en este mismo local una charla sobre la historia de “El Porvenir” y fue entonces cuando Caneiro me emplazó para dar este pregón, que yo humildemente desarrollaré lo mejor que pueda. También debo recordarles igualmente que el año 2010 fui elegido por la Junta Directiva anterior para dar este pregón en 2010, cosa que hice y salió muy bien. Ahora, nueve años después vuelvo a darlo, por lo tanto, soy repetidor como pregonero en esta institución.

Y ya, sin más preámbulos y en la primera parte les narraré a continuación algunos datos históricos. Así pues, comenzaré por hablarles un poco de los orígenes de este edificio emblemático, cargado de historia y de leyenda, de magnetismo, pese a que a simple vista pasa bastante desapercibido. Pero si nos fijamos más detenidamente nos damos enseguida cuenta de que al menos una parte de este edificio, su torre en concreto, es de parte noble y por lo tanto es necesario hablar del origen de este edificio centenario. Así, comenzaré que algunos de ustedes probablemente desconocerán, dado que siglos antes de ser este Casino y Centro Recreativo y Cultural fue uno de los palacios principales de aquel Ciudad Rodrigo ubicado intramuros y que lentamente iba saliendo de la Edad Media. Dicho edificio, y como iremos viendo, será habilitado para varias funciones y aquí justamente se coció la leyenda de nuestra heroína local, Lorenza Iglesias, de la cual daremos algunos apuntes.

Pues bien, aunque más adelante os hablaré de cómo surge esta Sociedad Cultural y Recreativa, que tanto aportó a los de mi generación y anteriores, antes hablaremos de cómo surge este inmueble.

Como sabemos todos, nuestra Ciudad está repleta de palacios y casas solariegas pertenecientes a linajes muy conocidos. Esta, donde estamos ahora, era la casa y torreón de los Garci-López, es decir, de los Chaves, familias estas de apellidos muy importantes y arraigadas aquí, las cuales en el siglo XV ya poseen en esta ciudad palacios y posesiones.

Sabemos que algunos años más tarde, hacia 1538, esta familia ya contaba aquí con su palacio, ubicado hacia la Plazuela de San pedro. El historiador Manuel Sendín Calabuig data la construcción de este palacio y esta torre en al Rúa del Sol, debiendo ser un solar enorme, pues este ocupaba toda la manzana hacia la iglesia de San Pedro y San Isidoro. De este palacio lo que más nos llama la atención es su torre de carácter defensivo y que en un principio debió de ser bastante más alta de como se conserva actualmente, posiblemente incluso tuviera almenas o una solanilla para vigilar desde lo más alto. No se debe olvidar que estas torres tenían cierto carácter estratégico y defensivo, pues dichas familias siempre andaba a la gresca, con conspiraciones y banderías, pero más bien constituían un alarde, una forma de demostrar su poder. Que tenga cierto carácter militar además lo demuestran la carencia de puertas en la parte inferior dado que las dos que existen en la actualidad con muy posteriores.

El historiador Sánchez Cabañas ya nos la describe en su Historia Civitatense en el siglo XVII y nos dice que el edificio “que más campea” desde el acceso de la Puerta del Sol es el palacio y casas principales de los Garci-López que ahora tienen por apellido Chaves.

Seguimos navegando por la historia y sabemos que en el siglo XVIII, en 1747, es ya propiedad del marqués de Cardeñosa, según lo atestiguan algunos documentos, y que tenía una superficie de mil sesenta y ocho varas superficiales cuadradas. Y que estaba habilitado como cuartel de caballería, con una capacidad para albergar cuadras y caballerizas a más de doscientos caballos y durante aquellos años siempre había allí instalado un destacamento de veinte soldados para cuidar las caballerías, que cambiaban, turnándose cada tres meses.

Por esos años, este palacio ha sufrido ya varias guerras, con sus asedios primero cuando tiene lugar la Guerra de Secesión en el siglo XVII, que dañarían mucho este inmueble y al que habría que añadir los de la Guerra de la Independencia o Peninsular, que acabara arruinado dicha casona, lo que hace que ya del edificio original sólo se conserve y maltrecha y truncada la vistosa torre, con sus ventanas tan decoradas, sus escudos bastardos o a la valona, así como algunos vítores ya muy descoloridos que se adivinan en la añeja piedra.

Todo este conjunto de torre y casona estaban antaño separados, demarcado por la calle del Arco, que como sabemos todos da hacia la residencia San José y aquí había varias calles inexistentes ya. Una llamada calle Calduebla y otra Abadeo, que vendría más o menos a corresponder con la calle Enrique Zarandieta. Esta nomenclatura urbana también nos habla de la Rúa Nueva, que es como se denominaba antiguamente a la Rúa del Sol, así llamada por estar orientada hacia el oriente, es decir, por donde sale el Sol.

Y ya es obligado hablar aquí de nuestra heroína local por excelencia, Lorenza Iglesias, la cual y según la tradición y esta es la que da también nombre a esta, pues también es conocida por “Casa del cañón montado” o “Casa del cañón”, por haber instalado un cañón que asomaba su boca por esa ventana redondeada, situada en la parte superior de la torre, que si nos asomáramos podemos verla.

Y es aquí, desde esa ventana, donde tienen lugar unos hechos que historiadores locales como Dionisio de Nogales Delicado, el Cura Pereira o el mismo Andrés Pérez de Herrasti en su relación histórica nos relatan sobre el hecho heroico de Lorenza Iglesias, que seguramente muchos conoceréis y que os relato brevemente.
Según parece, a esta mirobrigense le habían matado los franceses a sus padres y a ella la habían violado durante la Guerra de la Independencia, por lo que esta, ni corta ni perezosa, se dedicó a vengarse de estos, aunque cae herida y se refugia y esconde en esta casa, en este mismo edificio los meses que los franceses ocupan esta Plaza de Ciudad Rodrigo. Hasta el 19 de enero de 1812 en que el ejército aliado anglo-portugués libera a la Ciudad y todos los franceses se agrupan en en desbandada, y antes de rendirse en la Plaza Mayor es entonces cuando Lorenza Iglesias carga, apunta y dispara un cañón, asomando por la ventana citada. Se trataba al parecer de un viejo cañón que allí se custodiaba. Esta apuntó al tumulto de franceses, disparando con acierto y causándole muchas bajas. Así pues, venga la muerte de sus padres y su ultraje. Pero no termina ahí la cosa, pues loca de entusiasmo y patriotismo baja de esta torre y sale con un puñal dispuesta a seguir vengando enemigos. Un oficial francés que ha visto los hechos le dispara a en la Puerta del Sol y cae abatida.

Estos, más o menos, groso modo son los hechos ocurridos aquí y que tiene como protagonista a esta legendaria mujer. Ignoramos si todo esto fue real o solo en parte, y la otra es fabulada, pero se ha venido transmitiendo generación tras generación y ahí está a día de hoy.

El historiador Feliciano Sierro Malmierca en el transcurso de una conferencia que dio en 2005 desmontó totalmente esta historia y afirmó que aquí en Ciudad Rodrigo hubo varias mujeres valientes y sobre todo destaco una que se llamaba Manuela Trancoso y Lira, de la cual quedan testimonios y datos en los archivos militares y todo su historial en su hoja de servicios.
Pero fuera Loranza Iglesias o Manuela Trancoso y Lira lo cierto es que sí hubo muchas mujeres que destacaron durante la Guerra de la Independencia en nuestro país. Así podemos citar a Agustina de Aragón, Clara Michel, Casta Álvarez, Clara del Rey o Manuela Malasaña, por citar algunas. Y fuera real o legendaria lo cierto es que siempre que se mira hacia esa ventana parece que está viendo asomar la boca del mítico cañón, aunque de críos allí lo único que veíamos salir eran palomas y una lechuza por la noche.

Bueno, una vez pasada la Guerra de la Independencia este edificio quedó totalmente arruinado, a excepción de la torre, y este solar tendrá distintos destinos. Y es en 1900 nada más comenzar el siglo XX cuando la sociedad de El Porvenir acomete la construcción de un casino y de un teatro y ese mismo año y tras los muchos trabajos realizados a las órdenes del comandante Aceituno, cuando se inauguran estas dependencias con muchos actos y sobresaliendo sobre todo una amplia exposición de arte y artesanía regional, así como galas poéticas, obras teatrales, conciertos y otras suertes de funciones musicales que hace que hasta aquí acuda mucho público, atraído por tantos y tan interesantes eventos.
Por cierto, y antes de que ese me pase, diré que a “El Porvenir” se accede por la calle Gigantes, y es nombre se debe a que en esta calle vivió una familia importante que se apellidaba Gigante, y no porque hubiera unas esculturas de gigantes labrados en algunos edificios como se ha oído más de una vez.
Su primer encargado, no se si propietario, fue Juan Manuel Esteban, cuya familia tiempo después se haría cargo del bar El Rodeo.

Así, tranquilamente iría transcurriendo la primera parte del siglo XX, y este lugar, entonces Casino irá ejerciendo sus funciones como centro de reuniones y juegos, pues había por aquel entonces mucha afición a los juegos de mesa, así como a leer y comentar la prensa y reunirse en tertulias, y por supuesto los bailes de Navidad, de San Sebastián y lógicamente los de Carnaval, que eran muy animados.
Su decoración poco ha cambiado desde entonces y lo más llamativo eran sus cómodos y antiguos sillones y sofás de color verde y rojo, donde más de uno aprovechaba para echarse una siesta. Sobre cada mesa había una tulipa para dar luz, y cuando había baile y se despejaba el espacio estos se subían hasta el techo, pero dichas lámparas servían de muy poco, pues en aquellos años de postguerra y bastante después el suministro eléctrico era muy pobre y lo norma es que en cada mesa de juego, donde había concurridas partidas de dominó, mus o de póquer, para que pudieran jugar, el que fueran durante muchos años conserje, señor Pedro, tenía que colocar velas por todas partes, y así a la luz de las velas se echaban las partidas, se organizaban las tertulias y se pasaban las veladas, nunca mejor dicho. Luego, y cuando llegaba el tiempo de Carnaval la empresa administradora de la luz eléctrica dejaba a varios pueblos de la comarca sin suministro eléctrico, pero aquí había luz suficiente para los bailes de Carnaval.
Pero hay un hecho lamentable, que marcará un antes y un después en este inmueble y que curiosamente ocurrió en los carnavales de 1959. Terminando el concurrido y animado baile en este salón, el Lunes de Carnaval, ya Martes, pues era madrugada el 2 de marzo, se declaró aquí un fuego que devastó en pocas horas a todo el edificio. Al parecer producido por una colilla encendida que prendió en las muchas serpentinas y confetis que había por el suelo. Este se declaró al poco de terminar el baile y pronto el fuego se apoderó de la parte baja, la cafetería “El Porvenir” y el Casino, que es donde nos hallamos ahora.
Los primeros en darse cuenta fueron unos chicos, que al ver el fuego comenzaron a gritar y a avisar, pero en un principio nadie les hizo caso y por fin cuando se dan cuenta de lo que está sucediendo, el empleado municipal encargado de la campana hace sonar el “Reloj suelto” pero la gente se cree que es una broma más o que de madrugada todavía anda un too por ahí suelto. La cuestión es que cuando llegan los Bomberos locales, y posteriormente de Salamanca, el edificio es ya una tea en brasas. Acuden igualmente muchos mirobrigenses a colaborar en la extinción del incendio y se hace desde enfrente, donde las cocheras de Alipio, una cadena humana trasportando cubos de agua, cubos de cinc que cedió altruistamente la ferretería Cesáreo, Sertorio y Corral, y afortunadamente al llegar el día se comprobaron los daños que sólo eran materiales y que la familia de su propietario, Juan José Sánchez Sánchez, más conocido como Pepe el de El Porvenir, que dormían en el mismo local habían podido ser evacuados sin mayor problema, igualmente el abnegado portero del Casino logró sacar varias cosas y los archivos y otros documentos importantes de esta sociedad. Pero el inmueble había quedado en un estado muy lamentable, valorándose en un millón y medio de pesetas, de las de entonces, los daños ocasionados, y hubo que dar gracias pues los vecinos y los Bomberos consiguieron que el fuego no se propagase al contiguo edificio del Teatro Nuevo.

Entre las pérdidas de aquel fuego hay que mencionar también los instrumentos musicales de la Orquesta “Ritmo” y de otros músicos que durante esos días festivos amenizaban los bailes.
Como nota curiosa, en la extinción del incendio colaboraron también un grupo de universitarios vascos que estaban ocasionalmente disfrutando del Carnaval mirobrigense. Igualmente debo decir que en el contiguo Teatro Nuevo tuvieron que desalojar todo el atrezo, la compañía de teatro y variedades de Pepita Serrador, una actriz argentina por aquellos años con éxito y sus actores, entre los que estaba su marido, el conocido actor Narciso Ibáñez Menta, y su hijo por entonces, un crío, mucho más conocido por sus posteriores programas de televisión, Narciso Ibáñez Serrador. Experiencia esta que me imagino les quedaría grabada para siempre y que no terminó ahí, pues al día siguiente, Martes de Carnaval, y esto entra ya dentro del anecdotario, esta compañía de cómicos guardaba sus pertenencias cerca del Campo del Pozo. Ese martes, curiosamente, se escapó un toro en el encierro y consiguió campear a sus anchas por el adarve de la muralla y saltando de cañonera en cañonera hasta volver a bajar por la rampa de acceso en el Campo del Pozo, dándole un susto de muerte a los componentes de esta compañía teatral, que creo quedarían con pocas ganas de volver a actuar en el Carnaval de Ciudad Rodrigo.

Este fuego de El Porvenir dio lógicamente mucho pábulo para las habladurías de la larga cuaresma e incluso saldrán en algunas coplas del Carnaval del año siguiente, las cuales decían:

“El Martes del Carnaval el Casino se quemó
y todas las señoritas salieron en camisón”

O esta posterior, de 1960 de la Rondalla Tres Columnas y que reza así:

“Los señores del Casino
están algo atribulados
porque el dueño del Casino
ha pretendido que aquel sea desalojado
No se sabe todavía
si lo podrán conseguir,
porque los socios insisten
en que se quedan allí”

Dicho fuego, que para algunos fue fortuito, mientras que para otros fue un fuego provocado intencionadamente. También tengo que decir que las ferreterías que desinteresadamente dieron mucho cubos de cinc para el agua los perdieron pues la gran mayoría no los devolvieron o desaparecieron.
Dice un refrán que cuando una puerta se cierra se abre una ventana y esto ocurre con el Casino, pues poco tiempo después el edificio está totalmente rehabilitado y su junta directiva tiene ganas de reutilizarlo, por lo que se coloca un nuevo mobiliario y en unos de sus salones, conocido como el “salón de te”, tras algunos inconvenientes decide dicha junta directiva de esta sociedad, decorar este con un emblemático mural pintado, que afortunadamente y a día de hoy podemos contemplar, aunque con falta de una nueva restauración.
Este mural, y dicho sea de paso, lo pinto un tío mío llamado Ernesto Leopoldo García Huertas, si bien era conocido de todos por “Pichi”. Este por desgracia tuvo una vida muy corta, pues murió con 32 años de edad a causa de una peritonitis. Una gran lástima, pues además de una gran persona hubiera llegado a ser un gran artista, dado que conocía y dominaba muchas técnicas como el esmalte o la miniatura, además de la pintura propiamente dicha.

Volviendo a estos murales que cubre toda la pared de este salón, diré que estos fueron comenzado el 24 de noviembre de 1954, es decir, el mismo año del desafortunado incendio, y acabados meses después, en abril de 1955.
Como podemos apreciar el muro mayor lógicamente alberga la composición principal, que es una alegoría de tipo clasicista, que podríamos denomina como “La Diosa de Miróbriga”, que aparece sentada sobre un trono y portando las Tres Columnas, mientras otra dama le pone una corona de laurel. La composición con numerosas figuras es como una ofrenda simbólica e igualmente se ve el Castillo y el Puente Mayor, así como la torre de la Catedral y otras figuras en la parte inferior que muestran las riquezas de la tierra, como si se la ofrecieran a la Diosa Miróbriga.
Todo el conjunto está pintado con un gusto clasicista y nos recuerda mucho a las obras realizadas por el gran muralista español José María Sert. Las otras superficies están ocupadas por una vista del Castillo y la muralla, otro representa la Catedral de Santa María y el otro espacio es ocupado por las Tres Columnas donde también aparece un libro abierto y una pluma, lo que simbolizaría el arte, la historia y la cultura. La otra parte del fondo, es decir la pare oeste, está decorada con una bucólica escena pastoril donde se aprecia a un pastor tocando una flauta y otras dos figuras femeninas. Igualmente en el horizonte se aprecia la silueta de Ciudad Rodrigo. Y el otro muro con menor superficie está decorado con angelotes y guirnaldas de flores y curiosamente uno de estos angelotes es negro, al parecer inspirado en la por entonces famosa canción de Antonio Machín “Angelitos negros”.
Tengo que decir igualmente que dicho mural ha ido cogiendo con el tiempo un tono ocre pálido, que le da más solera, una pátina que le hace parecer más antiguo, si bien dicha pintura va ya para los 64 años. Recuerdo que en 1990 me tocó restaurarlo y milagrosamente han ido aguantando y soportando las muchas humedades habidas en dicho salón.

Luego, cuando termine esta charla si alguien quiere puedo hacerle una explicación más pormenorizadamente de dicho mural.

Así pues, tras algunos altibajos y no pocas dudas y problemas en el otoño de 1966, hace ahora la friolera de medio siglo, 52 años para ser exactos, un grupo de amigos con pocos medios económicos, pero mucho ánimo emprendedor, llevan a cabo este proyecto que en un principio no saben claramente si a a seguir denominándose Casino, Círculo Mercantil o sociedad y que luego se materializara, pasando a llamar “Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir”.
Así, tiene lugar la primera asamblea el 31 de octubre de 1966, nace por decirlo de alguna manera este centro que sigue vigentes a día de hoy y reforzado además desde hace varios años con el colectivo “Centro Social Aldea”.

En aquella lejana asamblea fundacional ya se votó la primera junta directiva de dicho centro que paso a nombrarles, pues si bien algunos lógicamente ha fallecido, seguro que sus nombres les suenan:

Presidente: Francisco Mateos Díez
Vicepresidente: Juan Lobo Méndez
Secretario: Carlos Ortega Parra
Tesorero: Orlando Vázquez Durán
Contador: Juan Moreno Gómez
Bibliotecario: Agapito Zamarreño Corchete
Y los vocales: Higinio Cencerrado Úbeda, Juan Andrés Lorenzo Rodríguez, Sertorio González Moro, José Rodríguez Moro y Constantino Bárez Benito.

En honor a la verdad tengo que decir que estos ilusionados fundadores además de disponer de un nuevo Casino querían igualmente un lugar de reuniones y donde poder hablar primordialmente de fútbol, dado que casi todos ellos eran miembros de la directiva del “Ciudad Rodrigo Club de Fútbol” y que por aquellos tiempos era un equipazo, que militaba en Tercera División.

El primer y gran problema al que tienen que enfrentarse es a la adquisición del local, y para lo cual se dirigieron al propietario Juan José Sánchez Sánchez y le suplican que les arrienda esta, la planta superior, pero el dueño tras varios tiras y aflojas accede a venderles todo el edificio completo, es decir, las dos plantas, así se deciden a comparalo para lo cual y llevar a cabo tan empresa tienen que buscar 300 socios que aporten una pequeña cantidad económica que logran, pero lógicamente tienen que ir pidiendo varios préstamos hasta conseguir su amortización que costó 6 millones de pesetas, claro que de las de entonces.

Así, y como en su momento ambicionara don Jesús huerta, en que afirmaba que a ver quien pone 500 pesetas mensuales (3 euros) puede tener bailes con orquesta en Nochevieja y Carnavales, bailes dominicales, conciertos y toda suerte de actos lúdicos y culturales.
Tenía razón, pues este Centro iría en paulatina progresión, aumentando cada años sus actividades, tanto que durante muchos años será el ágora, el corazón cultural de esta Ciudad. No debemos olvidad por otra parte que faltaba tiempo para que la Casa Municipal de Cultura y otros locales y aulas no existían donde se pudieran realizar recitales, conciertos o exposiciones, por lo tanto el calendario de actividades de El Porvenir era extensísimo y en él hemos disfrutado todos de proyecciones, obras de teatro, recitales, conferencias, coloquios, presentaciones de libros, lecturas de poemas, galas y exposiciones de todo tipo, ejerciendo de alguna forma y durante muchos años un mecenazgo difícil de igualar, relacionado con todo lo lúdico, social y cultural y así sigue afortunadamente en la actualidad.
Por si esto fuera poco y durante varios lustros este Centro de forma ininterrumpidamente mantuvo y consolidó varios certámenes de carácter anual, entre los que cabe destacar el de dibujo y pintura para centros docentes de Ciudad Rodrigo y Comarca. El de actuaciones y festivales de canción e instrumentos, e igualmente otro certamen de cortometrajes y diapositivas a los que había mucha afición los años 80 y 90 del pasado siglo, además de otros mucho más consolidados y que fueron en su momento toda una referencia como el de narraciones y cuentos “Feliciano de Silva”, el de pintura “Trofeo Celso Lagar”, que ahora y curiosamente con el mimo nombre ha vuelto a retomar el Ayuntamiento, “el Trofeo Delio” de poesía, o el de Teatro “El Buen Alcalde” en recuerdo de don José Manuel Sánchez-Arjona y de Velasco, quien fuera autor teatral y de zarzuelas además de alcalde de nuestra Ciudad.

Como podrán comprobar, o más bien recordar, todas las semanas había varios actos a los que había que añador la exposición de turno, más coloquios y tertulias poéticas, además de una Semana Cultural y durante el precarnaval no le faltó, ni le falta, su propio pregonero, labor que realizó el pasado año la periodista Silvia García Rojo, y por supuesto los bailes dominicales que se siguen manteniendo y a los que sobre todo antaño acudían además de mirobrigenses gentes de toda la Socampana y la Comarca, por tanto vuelvo a repetir que fue imprescindible para la vida local, dado que gracias a él muchos eventos que sin él no se hubieran podido realizar en nuestra Ciudad.

He hablado un poco de esta sociedad, de este colectivo, pero no he hablado de los que lo hicieron posible con su dedicación y esfuerzo. Todas esas personas que llevaron y — llevado esta empresa altruista a cabo que son muchas, nombrarlas a todas sería una lista inacabable y sólo mencionaré el nombre de algunas de estas, de grata memoria para mi. Así, por ejemplo, sus presidentes desde Francisco Mateos Díez, que fue el primero, a Luis Caneiro que es el actual y sin olvidarme de Tomás Quintana o David Bullón, o otros con carácter honorífico como don Juan Moreno que ejerció en Ciudad Rodrigo como maestro durante muchos años. Tampoco puedo olvidarme de personas como Higinio Cencerrado o Agapito Zamarreño Corchete, Carlos Cardona o Tomás Domínguez, dedicados en cuerpo y alma a esta institución, o al que fuera conserje durante muchos años, el señor Efrén, que era el encargado de que todo estuviera pulcro y ponía orden cuando se llenaba el aforo, algo por entonces muy normal. Y ya en etapas más recientes tampoco puedo olvidarme de Gregorio, Rosa y su marido Antonio Mateos que lo dinamizaron en los últimos años 90 y primeros del 2000, sobre todo con los bailes del domingo, durante los cuales él en ocasiones tocaba el acordeón. Y a tantos y tantos otros que calladamente han ido manteniendo viva esta institución.

Me imagino que cualquier persona de mayor edad que yo podría contarles aconteceres y cosas vividas en este Centro al que todos le estamos muy agradecidos y con el que todos tenemos vínculos y hemos asistido a distintos actos. Personalmente para mí es un sitio con cierto aire decadente, como de otra época, pero lleno de encanto y buenos recuerdos y en él he tenido mis momentos de gloria, aquí hice mis primeras exposiciones hacia los años 70 del pasado siglo, años después en distintas convocatorias fui galardonado con el premio Celso Lagar de pintura, he dado charlas y participado en coloquios y en 2010 fui pregonero del Carnaval, así es que como puede ver mi vínculo con El Porvenir es muy grande y ya no les hablaré de la infinidad de actos de todo tipo a los que asiduamente he venido asistiendo a lo largo de los cuarenta y tantos años que llevo viviendo en Ciudad Rodrigo.
En este Centro he pasado Carnavales, Nocheviejas, he estado en bodas y homenajes de toda suerte y por avatares del destino aquí me tocó pasar el 23F, aquel del golpe de Tejero en vísperas de Carnaval.

Podría contarles experiencias que he tenido aquí, pero ya lo hice en mi pregón anterior, por eso en este he preferido de una forma breve hacer una cajoncillo de sastre sobre su larga historia y termino felicitando en su última trayectoria de estos años a este renovado Centro Cultural y Recreativo “El Porvenir” que funcionando con el Centro Social “Aldea” forman un tándem perfecto, gracias al cual todos los demandantes de ágoras como esta, llámense Centros, Ateneos, Liceos, sitios de recreo y cultura o como queramos llamarlos. Por eso reitero mi enhorabuena a Luis Caneiro, presidente de este Centro, y a toda su directiva.

Yo, como decía el autor de El Principito, Saint-Exupéry: “Se ve más con los ojos del corazón”, y eso creo que nos pasa a todos, nos puede el corazón y este como en este caso a mí nos emociona.

No me resta ya más que darles las gracias por su asistencia y como uno es pintor antes que pregonero a continuación les obsequiará a cada uno de ustedes con una litografía mía, y nada más, simplemente terminar diciendo: “Viva El Porvenir”, “Viva el Carnaval de Ciudad Rodrigo”.

 

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