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La familia de José Pinto recibe el homenaje como “Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo a título póstumo”

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La familia de José Pinto recibe el homenaje como “Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo a título póstumo”
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El Teatro Nuevo abre sus puertas esta tarde para el reconocimiento a José Alfonso Pinto como Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo a título póstumo.

Comienza el acto con música, Entr3Jazz ofrece varias canciones que introducen al público en el acto.

La concejal de Comunicación, Laura Vicente Torrens, es la encargada de dirigir las primeras palabras introductorias para posteriormente dar paso a varias personas, amigos de José Pinto.
Desde la presencia en televisión fue una persona que representó el papel de embajador de Ciudad Rodrigo y Comarca. Recuerda el encuentro que organizó en mayo de 2018 con compañeros de concurso Saber y Ganar en Ciudad Rodrigo. También hace números de lo que valdrían 20 segundos de anuncio en televisión, que cifra en 18 mil euros en la franja horaria de los concursos, además de llevar las camisetas durante el programa, lo que daría un cifra difícil de calcular.
Un ganadero erudito que puso a Ciudad Rodrigo y Comarca en primer plano. El acuerdo de los grupos políticos con la moción presentada por el grupo socialista que finalmente aceptan que sean todos los que la presenten, con aprobación en el Pleno del 5 de noviembre de 2019.

Las actuaciones musicales se van intercalando.

Vicente Torrenas invita a los amigos que van a intervenir: José Eloy, Juan Tomás Muñoz, Julio Sánchez -Julete-, Mundi, Manuel, Alberto y Erundino (los tres intervinieron conjuntamente), Mª Jesús Nuevo (de Torre de Don Miguel).

José Eloy, visiblemente emocionado, ha dado las gracias por estar en el acto, en referencia al público, y recordar, pues a quien ser recuerda se mantiene viva su memoria. Gracias especiales al Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, y seguro de que en los Ayuntamientos de la Comarca se podría haber hecho una moción de apoyo.

Juan Tomás Muñoz: Buenas tardes. Autoridades, familiares de Juan José Alfonso Pinto, señoras y señores.
En primer lugar, quiero agradecer que se me esté dando la oportunidad de intervenir en este acto, en este homenaje a Jose Pinto, sin duda una de las personas que más ha hecho por esta tierra, por dignificar el mundo rural al evidenciar la vasta cultura que atesoraba, por la promoción constante de Ciudad Rodrigo y su Tierra… Por su bonhomía. Por tantas y tantas cosas, gracias Jose. Un agradecimiento que considero que todos le debemos y por eso hoy estamos aquí en este acto en que se le nombra oficialmente Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo, lamentablemente a título póstumo.
“Procuraré ir”, me escribió José Pinto. Le acababa de invitar a que nos acompañara en el acto de presentación de la segunda entrega de la historia de las coplas, prevista para el miércoles 27 de febrero, en los estertores del precarnaval. Y él, dispuesto y solícito como acostumbraba cuando alguien le requería, me contestó al instante: “Procuraré ir”. Era primera hora de la tarde del sábado 23 de febrero.
Unos días antes, el martes 19 de febrero, quedé con él para compartir mesa y mantel en compañía de otras personas vinculadas a la organización del inminente Carnaval. Hacía unos meses, a final de noviembre, que había aceptado mi decisión de que fuera nuestro pregonero mayor del Carnaval del Toro de este año. Y queríamos entrar en detalles sobre los actos que iba a protagonizar. Nos comentó que se estaba sometiendo a unas endodoncias, que le traían un tanto de cabeza, pero quitándole importancia; así como al incipiente catarro que ya se mostraba algo molesto.
Le dejé caer que sería conveniente que nos entregará una copia de su pregón para remitirla en su momento a los medios de comunicación, pensando que ya lo tendría escrito o muy avanzado. Nuestra sorpresa fue evidente cuando nos aseguró que no iba a escribirlo, que sabía perfectamente lo que quería comunicar a los mirobrigenses, que lo tenía ya estructurado, aunque lo iba a exponer sin que fuera realmente una improvisación. No podía poner en duda su decisión, por ser una persona que impregnaba seguridad, capacidad y una constante determinación en todas sus acciones. No tendríamos más remedio, pues, que esperar expectantes su discurso.
Por otra parte y para compaginar nuestros respectivos papeles en los actos vinculados al pregón, tuve la indiscreción –la confianza a veces desborda ciertos postureos- de preguntarle sobre la indumentaria que iba a portar. De nuevo me sorprendió al decirme que se acababa de comprar un traje para la ocasión, que llevaría corbata y que iría abrigado con una capa charra, lo que daba muestra del empaque con que había asumido su papel en el Carnaval.
En esta ocasión, cuando tomé la decisión de nombrarle pregonero, recuerdo que, cuando le espeté: “Quiero que seas el pregonero del próximo Carnaval”, Jose me miró fijamente. Era poco más del mediodía y estábamos en medio de nuestra Plaza Mayor. Una mirada que al instante se correspondió con su inigualable sonrisa. Esta vez aceptó inmediatamente, ya que en otra ocasión, cuando le propuse pregonar el Martes Mayor, se disculpó tras sopesar que sus compromisos viajeros a Barcelona casi todas las semanas para la grabación de los programas de ¡Boom!, hacían inviable comprometerse. Ahora, una vez despejado ese horizonte viajero y centrado en sus ocupaciones en Casillas de Flores, se mostró encantado de pregonar una fiesta que la conocía como nadie, de la que había disfrutado como todos. Estaba de alguna manera entusiasmado.
La última ocasión que pude ver y departí un instante con Jose Pinto fue precisamente en su pueblo, en Casillas de Flores. Fue el jueves 21, dos días después de la citada comida. Estaba grabando un programa para una televisión salmantina y nosotros íbamos a ver el ganado que se correría el inmediato domingo de carnaval y que pastaba a unos kilómetros de Casillas de Flores. Coincidimos en Las Peñitas, en Casillas de Flores. Evidenciaba que aquel incipiente resfriado iban aumentando, pero él seguía sin problemas con su trabajo y con su reconocida atención a quien se la requería.
Era, sin más, Jose Pinto, el de las 408 camisetas exhibidas en televisión con todo tipo de mensajes y promociones, muchas, la mayoría vinculadas a Ciudad Rodrigo, a la comarca y a la provincia; el de la amplia y ya eterna sonrisa que enamoró a media España; el Jose Pinto servicial, siempre dispuesto para todo, amante del campo y de la cultura. El Jose Pinto que todos conocimos y admiramos.
Hoy estamos aquí concitados en un acto para reconocer lo que fue y significó Juan José Alfonso Pinto para Ciudad Rodrigo, nombrándole Hijo Adoptivo de la misma. Un título que yo, quien fuera alcalde de esta ciudad, quería haber propuesto tras finalizar el que consideraba exitoso y multitudinario pregón, un reconocimiento que ya le había comunicado y que él, a regañadientes, había aceptado. Y lo iba a exponer aquí, en este escenario y posiblemente con presencia de buena parte del público que hoy nos acompaña.
Su ilusión y compromiso por pregonar nuestro Carnaval hizo que, pese a su enfermedad, se desplazara a Salamanca a recoger su flamante capa charra en la víspera de aquel fatídico día.
Aquella maldita mañana del 27 de febrero, cuando empezó a correr la noticia de su inesperado fallecimiento, se nos heló también el corazón a nosotros, a todos los que le conocíamos directamente o granjeábamos su amistad, pero también a todos, esa media España, que disfrutaba con él, de él, a través de la televisión. Su muerte fue, como expresó Jordi Hurtado, una “gran putada” para todos. Pero nos queda el recuerdo de su forma de ser, su bonhomía y esa amplia sonrisa, ya eterna, y que siempre nos acompañará.
Gracias, Jose, por todo. Gracias a su familia por aceptar este merecido reconocimiento público. Gracias a la Corporación municipal por aceptar la propuesta que hicimos en su día. Y gracias a todos ustedes por acompañarnos en este homenaje a una de las personas más comprometidas con nuestra tierra y nuestros valores. Gracias, Jose Pinto por ser como fuiste y por hacer lo que hiciste.

Mundi, conoció a José Pinto hace más de 30 años, en su etapa de vendedor de automóviles en Casillas, y los martes aquí. Lo conoció como músico pero nunca lo vio en directo. Tocó una canción.

Julete, en nombre de la Rondalla Tres Columnas, pues es primo segundo, lo incluye dentro de los murguistas, a quienes acompañó en sus salidas. Cede la palabra a varios cortos de videos de actuaciones, ya con la copla que le dedicaron y otra en la que aparece con su habitual sonrisa y disposición, aplaudido tanto en el video como en directo. Emocionante.

Mª Jesús Nuevo, de Torre de Don Miguel, donde ha estado la exposición de camisetas, ha hablado de José Pinto como si estuviera presente. También en Torre de Don Miguel están orgullosos de la defensa que hizo del medio rural. Colocó en el mapa a Ciudad Rodrigo y Comarca y la Sierra de Gata, tan vinculada a Ciudad Rodrigo. Cuando llevó su camiseta la audiencia fue de 2,5 millones de espectadores. Apoyó como nadie la Fiesta del Capazo, la hizo grande, compartió con ellos 12 horas intensas, y se desplazó al Centro de Salud porque querían conocerlo, minutos antes de volver a Casillas. Siempre dispuesto.

Manuel, Alberto (Valentín en la distancia) y Erundino. Se quedan con lo bueno y el tiempo con él. Para ellos fue un privilegio. Agradecen el cariño y homenaje. Orgullo, puntual, defensor de su tierra. El privilegio de tener la Catedral a su disposición con un concierto privado para el grupo en la visita del año pasado que organizó. El paseo por la muralla, mostrando orgulloso su tierra y la gente. Promocionó el farinato como nadie, explicando que el gentilicio mirobrigense tiene otro más familiar, “farinato”.

Nueva actuación de Entr3Jazz que va preparando el final de este acto.

Sube al escenario el alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias Caridad: Estimados miembros de la Corporación Municipal.
Queridos familiares y amigos de José Pinto. Estimado José Eloy y vecinos de Casillas de Flores.

El pasado febrero nos dejaba repentinamente nuestro amigo José Pinto. Fue un momento de profunda tristeza para mucha gente, pero especialmente para nuestra ciudad. A pocos días, José, (Jose como le llamaba todo el mundo) tenía que haber pronunciado, en este atril, su esperado pregón: el pregón mayor del Carnaval del Toro, de 2019.
Todos estábamos esperando sus palabras. José era uno de los nuestros. Era, desde la humildad, el mejor de nosotros. E hizo mucho por esta tierra, por la comarca de Ciudad Rodrigo, y por esta ciudad, cabecera de la misma.
Siempre era el adalid de todas las causas justas, y a nadie sabía decir que no. Siempre se comprometía y asistía donde se le requería, aunque fuera a costa de su poco tiempo, y de viajar constantemente.
Unos días antes de nuestra fiesta grande, en plena vorágine del precarnaval, tuve la oportunidad de encontrarle por la Plaza, y de conversar con él un rato, junto con Ramón Sastre, concejal del Ayuntamiento. Nos dijo, a quien con él estábamos, que ya tenía preparado su pregón, y que lo iba a trasladar desde el sentimiento y el agradecimiento. Lo entendía como un honor. Le replicamos que el honor era nuestro.
José Pinto era por derecho el pregonero del pasado Carnaval. Todos sabíamos que más tarde o temprano sería nuestro pregonero. ¿Quién mejor que él? ¿A quién más agradecerle que a él? ¿A quién le iba a gustar más que a él? ¿Quién iba a concitar más unanimidad que él?
Por eso, siempre estaba en todas las quinielas año tras año para serlo. Confieso que perdí alguna apuesta en el seno de la anterior Corporación pensando que iba a ser designado pregonero en ediciones anteriores a la que finalmente aceptó, de 2019. Cuando salió a la luz pública que había aceptado pregonar el Carnaval de 2019, me desvelaron que por diferentes motivos no había cuajado la cosa, pero que siempre estuvo ahí el ofrecimiento.
Y es que José Pinto era ya un mirobrigense más, que pasaba muchos ratos en nuestra ciudad, donde tenía infinidad de amigos, muchos de ellos en torno a la Pulpería de Evaristo, que la frecuentaba con asiduidad, dada la relación que tenía con su gerente. José paseaba por las calles de Ciudad Rodrigo como si fuera su casa, asaltado por innumerables fans que querían inmortalizarse con nuestro mejor embajador. Porque si hay una explicación de su relación con Ciudad Rodrigo es esa, el haber sido nuestro gran embajador.
Se podría decir que en su corazón Ciudad Rodrigo tenía ya un espacio grande, junto a Casillas de Flores, su pueblo, donde vivía, y donde ejercía su actividad profesional, el ser ganadero.
José Pinto nos llevó por todos los lugares, especialmente a través de la suculenta forma de visibilizarnos con sus camisetas, en sus apariciones televisivas como en Saber y Ganar o en Boon. Una estrategia para esquivar, en muchos casos, los impedimentos contractuales con las diferentes productoras de televisión, que no suelen permitir realizar publicidad explícita.
No estaba obligado a darnos visibilidad, y menos tanta, pero la hizo, y a coste 0. Su compromiso con Ciudad Rodrigo, con la comarca y especialmente con el mundo rural era inequívoco.
Él amaba esta tierra, y quiso aportar su granito de arena para dignificarla. Y lo hizo siempre con una sonrisa. Porque si míticas son sus camisetas, tanto o más lo era su sonrisa, manifiesto de su talante y de su forma de ser.
José ante todo era una buena gente, una gran persona, un ser humano excepcional. Un hombre admirable en todos los sentidos. Su sentido común también le caracterizaba.
Y José dio especialmente una lección de vida. Trasladó a España entera que el mundo rural es un mundo culto. Que el campo no va reñido con la erudición. Trasladó la mejor imagen de una España, que compone en extensión la mayoría, y que es la España rural. El campo, y particularmente el campo salmantino, se vieron reivindicados por la figura de José Pinto.
José era un ganadero. Era un culto ganadero. Era un humilde y culto ganadero, porque siempre tenía como virtud la humildad, consecuencia de su gran humanidad.
Como anuncié el día de la Feria de San Andrés, el pasado 30 de noviembre, propondré a la Corporación municipal que la nave polivalente donde se realizan las ferias ganaderas lleve su nombre. Qué menos para que su impronta quede para siempre en algo que tanto lo identificaba, el campo, la ganadería, como ganadero de charolés puro que era.
Hoy, estamos aquí para nombrar a José Pinto hijo adoptivo a título póstumo. Un reconocimiento que estaba pensado para hacérselo en vida, pero que los avatares han hecho que sea imposible. Nos acompañan su familia, sus amigos, especialmente sus compañeros “Los Lobos” Alberto, Manuel y Erundino. Gracias por estar con nosotros.
Destaco la unanimidad de la Corporación municipal en la concesión. Yo como alcalde soy la voz de los 17 concejales que la componen y que hemos creído que el reconocimiento a José Pinto, a título póstumo, es un acto de justicia.
Como alcalde sólo soy la voz de todos vosotros que habéis querido estar aquí presentes, y de toda la ciudad de Ciudad Rodrigo, que hemos visto en este reconocimiento la manera de manifestarle a José Pinto lo que le apreciábamos, que era mucho. De agradecerle lo que hizo por nuestra comarca y por nuestra ciudad. De decirle que todos le queríamos y lo considerábamos uno de los nuestros.
Querido José, donde estés, Ciudad Rodrigo siempre estará contigo y tú con nosotros. Nos dejaste tu mejor legado: tu sonrisa.
Nosotros, hoy, te hacemos uno de los nuestros, como hijo adoptivo. Siempre estarás con nosotros. Gracias por todo. Gracias por tanto.

Seguidamente suben al escenario los tres hermanos presente: Olga, Fátima y Luis (más los dos ausentes). Reciben la medalla y el diploma del nombramiento de José Alfonso Pinto como Hijo Adoptivo de Ciudad Rodrigo a título póstumo.

Dirigen unas palabras de agradecimiento emocionado, teniendo a su hermano muy presente.

El acto tiene como recuerdo el descubrimiento de la fotografía como pregonero, siguiendo la correlación de pregoneros. Decisión acertada.

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Adolfo suarez illana
July 13, 2020 Adolfo suarez illana

Gran articulo sobre la historia reciente de la ciudad. Supongo que los años de gloria [...]

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Maria
July 13, 2020 Maria

No es difícil eñyeder que supuestamente estamos e un estado laico y aconfesional!!toda la razón [...]

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yo
July 13, 2020 yo

menos homenajes y mas presupue stos para sanidad y educaciony si un poco nos gusta [...]

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Adolfo suarez
July 13, 2020 Adolfo suarez

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