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SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN QUE EL GOBIERNO ALIENTA, por Santiago Malmierca Hernández

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SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN QUE EL GOBIERNO ALIENTA, por Santiago Malmierca Hernández
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“Si asumes un papel que está más allá de tus capacidades,
no solo te desacreditas a ti mismo, sino que también dejas
de cumplir el papel que fuiste incapaz de desempeñar…”
(Epicteto)

Para empezar hay que reconocer que, como afirmaba el profesor entrevistado en El Mundo, en su sección titulada Los Intelectuales y España, unos sábados atrás, “el gobierno actual venía destinado a solucionar unos cuantos problemillas y se ha encontrado con un problemón y desarbolado…” No es fácil recomponer el armazón mental que se traía y adaptarlo a la nueva realidad de la noche a la mañana… Los gobernantes capaces, los buenos estadistas que se crecen en la adversidad (no es necesario echar mano de Churchill como recurso para todo) pueden conseguirlo, pero no es el caso…

La improvisación, la falta de rumbo, de claridad, la utilización de consignas propias de asamblea de facultad y el uso de frases grandilocuentes, han sido el tónico habitual… Que si De-sescalada, ¿qué significa?; se lo que significa escalar, lo hice en el servicio militar; pero ¿de-sescalar?; si acaso bajar o descender; que si Nuevos Pactos de la Moncloa, como si el mundo de hoy fuera igual al de hace cuarenta años; y ahora, arrinconado el fervor épico, que si Comisión para la Reconstrucción…; en fin… Pues bien, sobre esta última ocurrencia, es sobre la que quería decir algo…

¿Qué es lo que hay que reconstruir? ¿Qué se ha destruido? ¿ Hemos salido de alguna contienda? El enemigo ha puesto el mundo patas arriba, lo ha paralizado, casi…, pero aparte de las vidas humanas que se ha llevado, hasta hoy, todo lo demás está en pie… Por lo que respecta a España, el capital físico, las infraestructuras, siguen intactas; el sistema sanitario estuvo a punto de quebrar a primeros de abril, pero gracias al capital invertido, de forma más o menos acertada, esa es otra cuestión, a lo largo de los últimos lustros y a la entrega del personal sanitario, el sistema sigue en pie y listo pata su recuperación y renovación; sus carencias han quedado expuestas…

El sector primario, el agroalimentario, la bomba de oxígeno que ha mantenido respirando al país con la ayuda del transporte, ahí sigue… Si no era ya un sector esencial, esta inesperada crisis ha venido a recordarnos algo que se había olvidado: que dependemos de él y que es un sector que debe cuidarse y protegerse si el país quiere mantener, todavía, un cierto grado de soberanía… En el cada vez más escaso sector secundario, el industrial, tampoco se ha destruido, de momento, nada…; ha quedado con el pulso casi plano debido al confinamiento general y al consiguiente parón en las cadenas de suministro; habrá que ir poniéndolo en marcha conforme la pandemia esté bajo control y la confianza, que es fundamental, regrese… Puede que haya sorpresas desagradables en algunos subsectores como el automovilístico y el aeronáutico, ahora que cada país, y no sólo dentro de la EU, mira hacia sí mismo (el ministro de industria francés insinuó que era el momento de que las empresas automovilísticas propias regresasen a Francia; Hertz, la empresa de coches de alquiler se ha declarado en quiebra en Estados Unidos); pero si el gobierno actual tuviera un plan serio y visión a largo plazo en vez de desgranar consignas destinadas al despiste, esta sería una nueva oportunidad para retomar una cierta re-industrialización del país. En la anterior crisis, es decir, en la de ayer mismo, se habló y se habló mucho al respecto, pero nada más, quedamos en lo mismo… El ínclito Rajoy, el hasta hoy único presidente de gobierno en ser desalojado mediante una moción de censura, habló incluso de trasladar los puentes a los lunes o viernes para no estropear la semana; pero en cuanto el lobby hostelero salió en tromba, se rajó…

En cuanto al sector terciario, el de servicios, la gran apuesta transformadora que traía el PSOE en la cartera en el año 82 y que ha conseguido, con la connivencia del PP a partir del año 96 convertir a buena parte del país en un parque temático, hay que decir que también sigue en pie, en situación de espera, impaciente porque el consumo se revigorice, las puertas y fronteras se abran y regresemos al futuro, a esa nueva normalidad…

Dentro de este sector también hay subsectores que campearán el temporal mejor que otros; el turístico y hostelero con una exagerada y poco recomendable contribución al PIB nacional próxima al 14 %, sufrirá bastante este año y como no podía ser de otra manera todos los demás subsectores que de él dependen; el comercio minorista es posible que quede diezmado en muchos lugares; los servicios financieros, los seguros y la sanidad privada surcarán la tormenta relativamente bien; la cosa inmobiliaria, esa joya, esa obsesión nacional, no va a tenerlo fácil…

Así que como se observa, a pesar de la caída del intercambio comercial y de que el horizonte esté amenazante, reconstruir, lo que se dice reconstruir, no hay nada que reconstruir… Lo que debería hacerse es, en primer lugar, dedicarse a pensar en un buen plan o en varios, a largo plazo, para el país; las enseñanzas que deja, que va a dejar, esta crisis son muchas y conviene no desaprovecharlas; y cuando hablo de un plan, me refiero a un plan socio-económico serio, no a malgastar tiempo y dinero en entelequias federalistas, plurinacionalistas, supranacionalistas y lo que siga después… A Napoleón se le atribuye, digo se le atribuye porque nos estoy seguro, la siguiente sentencia: ”Si quieres que algo se resuelva nombra un responsable, si quieres que nada se resuelva crea una comisión”.

¿Qué fin puede tener la recién creada Comisión para la Reconstrucción? Da vértigo pensar en lo que puede convertirse el país a medida que pase el tiempo y en vez de tener ideas claras y resolución, la Comisión se enrede en preliminares que identifiquen aquello que hay que reconstruir… Puede que lo que si haya que hacer sea empezar a destruir ciertas cosas; las cuales, por el momento, prefiero no nombrarlas…

 

 

1 Comentario

  1. Caulfield 11:04, may 24, 2020

    Bastante de acuerdo con este artículo. Solamente añadir a la sección ocurrencias las “arcas de noé” (¿alguien más se acuerda de ellas?) y a la sección expresiones grandilocuentes la inquietante y orwelliana “nueva normalidad”…

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