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LOS ANCIANOS, por Manuel Domínguez Rodríguez

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LOS ANCIANOS, por Manuel Domínguez Rodríguez
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Al poco del inicio de la pandemia comencé a escribir una serie de capítulos sobre dicha enfermedad. Supuse que sería grave (aunque no tanto como se vio después) y que la podríamos olvidar pronto, así que me dediqué a plasmarlo en el papel. Escribí varios, desde diferentes puntos de vista. Los titulé: “El comienzo”, “El virus”, “Algunas cuestiones médicas”, “La respuesta”, “Las cifras y la estadística”, “Los ancianos”, “Los medios de comunicación y “El confinamiento”.

Pronto me convencí de la gravedad de la situación y, en vista de la cantidad ingente de documentación sobre ella, desistí en seguir escribiendo; no se olvidará fácilmente y habrá información más que suficiente (yo diría que en exceso). Ahora mismo, tecleando en google la palabra “coronavirus”, encuentro “2.290.000.000 resultados (0,68 segundos)”. Como para seguir escribiendo…

El capítulo de “Los ancianos” lo escribí en abril y mantiene su actualidad; podría firmarse ahora mismo, sin tener que modificar ni una palabra. Recupero dicho capítulo, como homenaje a nuestros mayores.

Los ancianos (escrito el 18/4/2020)
Como he dicho en un capítulo previo, la población de más edad ha sido la más afectada; pronto se pudo descubrir que la mortalidad en personas mayores de 80 años aumentaba considerablemente (más del 80% de los fallecidos tenía más de esa edad).

Muchos de nuestros “abuelos” viven en residencias de ancianos, por las razones que sean y que ahora no vienen al caso. Sabido es que hay pocas de propiedad y gestión públicas y la mayoría de ellos viven en residencias privadas. Estas últimas buscan, fundamentalmente, rendimiento económico, al tratarse de empresas. También es sabido que, aparte de muy caras, algunas tienen un funcionamiento bastante mediocre, cuando menos. No todas son así, evidentemente. Hemos de reconocer que muchas de estas tienen un correcto funcionamiento y atienden adecuadamente a nuestros mayores.

Como medida de prevención, lo primero que se hizo fue el aislamiento de los residentes, por lo que desde hace más de un mes no pueden recibir visitas de sus familiares, con lo que eso empeora su estado de ánimo y su propia salud. La comunicación es por los teléfonos y las videollamadas, contando con el entusiasmo y buen hacer del personal de dichos centros, que se han volcado desde el primer momento y han aumentado, en todos los sentidos, la atención a los mayores.

Y allí se ha cebado el coronavirus. Una comunidad cerrada, con residentes ancianos y con lógicas patologías asociadas, es un buen caldo de cultivo para la infección. Hemos visto y leído cómo morían ancianos unos tras otros, muchos de ellos sin llegar al hospital. Muchas residencias, literalmente, se están vaciando.

Hace unos días hemos sabido que casi la mitad de los fallecimientos se han producido en ancianos que estaban en residencias. Que haya muchas muertes en ancianos es ciertamente lógico, al tratarse de población de riesgo, pero que tantos mueran en las propias residencias es, cuando menos, ilógico. Después se ha visto, sobre todo por lo dicho por sus propios familiares, que muchos de esos ancianos no se derivaban a los hospitales, como era lo esperable si la enfermedad evolucionaba hacia la gravedad. Hasta el punto que, ayer mismo, la Fiscalía ha abierto diligencias PENALES en 38 residencias de ancianos en 8 comunidades autónomas, la mitad de ellas en Madrid. Fuentes del ministerio público señalan que los delitos investigados son homicidio por imprudencia, maltrato y abandono, entre otros. Según la propia Fiscalía General del Estado, “Además de las diligencias penales, las Fiscalías autonómicas han enviado a la Fiscalía General 124 informes de seguimiento sobre las actuaciones en residencias de la tercera edad. En este caso no se trata de investigaciones penales (en principio no hay delito) sino en el ámbito civil, para la protección de ancianos que precisan especial atención al encontrarse en una situación especialmente vulnerable”.

Cuando se investigue todo esto, saldrá a la luz el enorme negocio de estos centros, monopolizados por grupos económicos de negocio extranjero, que acaparan gran parte de ellos. Se sabe que hay pocos centros públicos (¿por qué no se hacen residencias públicas?) y la mayoría son de carácter privado y, dentro de ellas, muchas concertadas con el sector público, de modo que gran parte de la “tajada económica” va a manos de las privadas, pero con mucho dinero público. Un país con una gran cantidad de personas longevas cuyo final de sus vidas está, por lo que se ve, en estos centros. Precios claramente abusivos, que los abuelos no pueden costear con sus escuálidas pensiones y que obligan a un desembolso económico de los hijos y, en muchas ocasiones, a vender su propia vivienda para sufragar las mensualidades. La asistencia sanitaria es cubierta, en muchos casos, por médicos contratados “por días o por horas”, que hacen lo que pueden, sometidos a contratos precarios. Es muy raro ver una residencia cuya asistencia sanitaria esté a cargo de un geriatra, lo que parecería lógico; y según mi opinión, obligatorio.

Espero que esta crisis sirva para darnos cuenta de que, entre todos, hemos dejado bastante abandonados a nuestros mayores y es hora de organizarnos para darles una vida digna en sus últimos años.

Leí un día en Facebook, y lo compartí, un comentario de una mujer, que reproduzco a continuación:
“Los viejitos y viejitas que hoy están muriendo en España solos en residencias y hospitales sin poder despedirse de sus seres queridos, son los niños y las niñas que nacieron entre bombas, tanques y cartillas de racionamiento.
Son los niños de la guerra y de la postguerra quienes nos están dejando hoy.
Vinieron al mundo en medio de la Guerra Civil y se van de él en medio de una pandemia.
Ojalá en vuestro viaje encontréis lo que esta vida os negó: un buen nacer, una infancia feliz y un buen morir.
Y perdonarnos, perdonarnos por haber luchado para tener la vida que hoy tenemos y os lo paguemos de esta manera
D.E.P. “

Creo que no precisa ningún comentario…

Manuel Domínguez
18/4/2020 y 4/2/2021

1 Comentario

  1. Nisio 18:33, feb 04, 2021

    Es Usted un escribidor, enhorabuena!.

    Reply to this comment

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