Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
A ESE AMOR IMPOSIBLE
  

     A ese amor imposible que se mece unas horas, que se eclipsa en el tiempo, que crece en cada aurora...

     A ese amor imposible que yo persigo exhausta y cuando ya lo tengo, se me vuelve a perder...

     A ese amor imposible que llena cada día esa porción de vida que sólo puedes darme después de buscar y bucear en tu siempre encadenada vida.

     Y tantas veces sueño con tenerte que tengo miedo de ti, de mí, de que se extinga el fuego, de que pase la noche y lo detenga el día; sin esperanza irrumpe, en mi morada fría, la razón y la lógica de aquello que jamás tendremos bajo el sol.

     Sólo tendremos eso: amaneceres tibios, encuentros y promesas bañados por la luna, otoños amarillos de recuerdos que duelen, de sueños que palpitan...

     Y yo siempre estaré pequeña y escondida esperando la noche para igual que las sombras, engrandecerme al fuego de tu leña y me duele la espera que no son minutos ni segundos, es una vida eterna.

     Después, nos quedará el silencio, esas horas malditas que envueltas en angustia giran y giran en torno a ti y a mí y a nuestra pena.

     A ese amor imposible, que no lo toque nadie, que lo cuide una estrella en ese cielo grande que se abre cuando él está y yo estoy a pesar de la ausencia.

     A ese amor imposible que yo guardo celosa en un rincón del alma que nadie lo maltrate. ¡Dejadlo que amanezca!