Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
A MI AMIGO SANTOS "EL GITANO"
  
¿Qué te pasa, amigo Santos, que he notado en tu mirada

una laguna profunda de tristeza y de nostalgia?

¡Qué la luna ya no brilla porque tú ya no la miras,

qué ya no rasga el silencio el sonido de tus palmas!

Y que tu cuerpo moreno que antaño tuvo mil alas,

hoy camina muy cansado por los senderos del alba.

Y entre amaneceres tibios de pesadas añoranzas,

sigue bullendo en tus venas tu sangre: ¡sangre gitana!

¿Qué pasó de aquellos seres de barrigas abultadas,

de cuellos almidonados y de sonrisitas zafias?

Aquellos que te llamaban para amenizar

sus fiestas aburridas y sin gracia?

¡Ya se olvidaron de ti, ahora te han vuelto la espalda!

No te preocupes, amigo, que aquellos que te queremos

si quedamos en la tierra cuando un día tú te vayas,

seguiremos recordándote y sembraremos de rosas

cada calle que pisaste: ¡gitano de alma tan blanca!

Y aunque no tengas corona, aunque no tengas medallas,

tú siempre serás el rey de una tierra que se abre,

que cruje, que se estremece, que le duelen las entrañas,

cuando un gitano se marcha.

Ya no sufras más, amigo, que hay un cielo que te aguarda;

un cielo que ni es payo ni es gitano,

un cielo suave de espuma donde descansan las almas

que en este mundo maldito perdieron las esperanzas.

¡Cuántos ecos en la noche, cuánta filosofía gastada!

¡Cuántos sueños marchitados y cuántas palabras falsas!

¡Cuánta desnudez cubierta de tela cara o barata!...

Pero la noche es más noche, es más serena y más sana,

cuando algún gitano alegre, coge la guitarra y canta.