| Loly Rodríguez Bullón |
| EN DESACATO CON LA TIERRA |
| EL CAMPESINO LLORÓ |
| El campesino lloró, dejó la lluvia y el viento, su
nostalgia y su talento en cada trozo de huerto. El campesino lloró, con llanto de hombre muy viejo y se abrieron en la tierra mil surcos y una leyenda quedó grabada en la brecha de su tiempo y su dolor. El campesino lloró contemplando sus recuerdos: su compañera ya muerta, el hijo y su eterna ausencia, y aquella casa, ahora vieja, que él un día construyó con las manos de esperanza, llenas de amor y de grietas y la frente de sudor, mientras la mujer labraba, acaso esa misma tierra que en su día les unió... Y el hijo, entonces pequeño, jugaba y retozaba, dormía y se sonreía bajo el sol abrasador que en verano le ofrecía sus rayos y su calor, para acunar a esa vida que al madurar se alejó. El campesino lloró, sobre el yunque y el arado sobre los años pasados del humilde labrador que ganó el pan cada día y ahora la tierra dormida, entre la jara y la ortiga... le dice su último adiós. |