| Loly Rodríguez Bullón |
| EN DESACATO CON LA TIERRA |
| ¿POR QUÉ ME DEJASTE? |
(A mi padre, fallecido en el año 1968) |
| ¿Por qué me dejaste? Apenas conocía la vida y me llegó
tu muerte. Adolescente aún y pájaro sin nido, busqué un lugar donde esconder mi corazón herido. Vinieron a buscarte una mañana de octubre frío; cansados por la espera; negras las vestiduras, manos inquietas, un ataúd oscuro, murmullo confuso de plegarias, una sotana, tu faz inalterable: dulce y quieta, llanto del hijo que se queda solo, llanto que muerde y quema. ¡Qué poco queda de una vida, después de tantas penas! La muerte viene violenta o silenciosa y se lo lleva todo: las ilusiones, los sueños, las quimeras... Y tú que fuiste para mí angustia y miedo pero también ternura inmensa, hoy yaces para siempre en una tumba helada de una ciudad que se alza altiva, indiferente a la muerte y a la vida, sobre su pedestal de eternidad serena. ¡Qué triste fue tu marcha y qué cruel fue tu ausencia! Tu sillón vacío y elocuente que me hablaba de ti, medallas guardadas en el arca vieja que dicen que luchaste en una guerra, el huerto que esperaba, desolado, la mano que labraba su tierra, mi espíritu propenso a la caída y la muerte que de nuevo rondaba a mi mente enajenada, en cada atardecer, en cada noche, en cada gris mañana... Y yo quise vivir porque a pesar de todo, siempre queda esperanza; la juventud, los sueños, te avasallan; siempre queda una luz que se divisa entre la espesa niebla, la luz de un Dios lejano que se acerca, que te tiende su Mano, para pasar con Él tantas tinieblas... ¡Hace ya quince años que te fuiste y aún me queda tu huella! |