Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
ENTREGA
  
Una noche yo sentí en mí tu cuerpo desnudo y me sumergí en la niebla.

Olvidé que en torno a mí había un mundo de miseria

y en la laguna de paz, de placer y de inconsciencia,

olvidé, por un momento, mis penas y mi pobreza

y sin corona ni flores, sin medallas ni proezas,

en aras de nuestro amor, yo fui entonces una reina.

La ciudad dormía callada y en una playa lejana de arena brillante y tierna,

oí el eco de una canción, una tonada muy vieja;

de esas que canta la gente cuando sienten la belleza, el amor o la tristeza

o cuando sienten nostalgia de otro amor o de otra tierra.

La noche pasó fugaz y vino el amanecer,

yo te contemplé en silencio y al ver tu cuerpo desnudo y tu faz dulce y serena,

quise grabarla en mi mente y que fuese mi bandera

y deseé, ansiosamente, poder detener la vida y convertir esa noche en eterna e infinita.

Pero todo terminó, sólo quedó mi tristeza,

me sentí, de nuevo, pobre, con una vida vacía y caminé por las calles, sin rumbo, medio dormida...

El sol bañaba mi frente y yo sentí que moría,

me alejaba dulcemente con tu recuerdo en mi vida,

me sumergí en la indolencia y sentí una mano fría.

Nunca olvidaré ese día en el que yo fui una mujer y nuestros cuerpos se unían.