Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
LA ESPERA
  
¡Qué larga y qué triste es la espera!

Toda mi vida pendiente de esa palabra mágica que diga: ¡Libertad!

¡Libertad para caminar sin miedo, libertad para soñar de nuevo!

Esto es la muerte lenta que acapara los días, las tardes, las mañanas...

Marionetas zumbantes de mente enajenada; eso somos;

comemos, hablamos, nos movemos;

pero en el fondo de esta vida, de esta mala jugada del destino,

sólo mi soledad y una pequeña cama blanca.

Pasar las horas, el tiempo ¡es lo importante!

¡quizás mañana te digan que te vayas!

Anhelantes miradas a aquel de bata blanca, que tiene la última palabra;

él es tu dios, ahora, ¡no lo olvides!

debes disimular, fingir, cuidar bien tus palabras;

si él en su mente de hombre, intuye que aún no estás curada...

habrás caído otra vez en esa trampa; una semana más allí encerrada.

Ya nunca jamás seré la misma, después de esta experiencia tan nefasta;

jamás me pillarán, de nuevo, en la redada;

seré la más cuerda, la más lúcida, sonreiré al mundo y a su herida,

llevaré siempre puesta la máscara

porque detrás del sufrimiento tan humano,

se esconde esta prisión de corazones fracasados.

Aquí te encierran, te absorben, te condenan, aquí te mueres poco a poco

y tal vez, quizás nadie se entera.

¿Quién dijo que la pena era locura?

¿Quién no deseó morir alguna vez, saltarse las barreras?