Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
LA GRAN ESTAFA
  
Pensamos, cada noche, que el mañana nos traerá un nuevo equipaje de sensaciones nuevas

pero al volver la esquina de la calle anterior descubres, que todo es semejante.

Y vuelves a tomar aquel sendero que dejaste a un lado,

por peligroso o demasiado ingente para tu yo desorientado.

¡Esto es distinto, te dice el subconsciente!

para reírse luego de tu hallazgo;

que es igual ganar, perder, amar o ser amado si siempre giramos y giramos

y aquellos que ganaron esta vez, perderán en la segunda mano.

Si al menos al ganar o perder, supieras de antemano

que no tiene eternidad, no lucharías hasta romper la mano,

que sujetase el hilo para lograr aquel éxito soñado.

Si supieras, humano incongruente, que todo lo que esta vida ofrece

es tan sólo el juguete que anhelamos para después logrado,

cansarse y dejarlo abandonado

en busca de otro nuevo que producirá por muy ansiado que haya sido,

el mismo hastío e idéntico cansancio.

Que sólo somos marionetas en manos de un destino extraño,

que llenos de vanidad y de orgullo pueril de niños grandes,

jugamos, en la vida, a ser buenos o malos; jinetes o caballos...

Y al final del camino, el sabio de la mente profetiza haberlo conocido todo;

con sonrisa de pícaro se ríe de sus chistes y cuenta anécdotas curiosas

sin darse cuenta de que en muchos menos años, de no haberse engañado,

hubiese descubierto el engranaje de la absurda existencia;

sin ser artista ni sabio ni mecánico.