Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
EVASIÓN
 
En un atardecer rojo, entre el frío y el sollozo, yo nací para soñar,

mi alma, jinete descalzo, cabalgó sin detenerse dejando a un lado la muerte,

y al perder la humanidad, ya no existió oscuridad...

¡Pobre poeta que nace, que se extingue y que renace

reflejado en el arroyo de su eterna soledad!

y que muerde cada día algún trozo de amargura para poder escribir,

ese trozo de ternura que nadie logra entender.

Nunca quise ser de nadie y si del tiempo fui algo, hoy del olvido soy todo.

Ya no me cabe la vida, ya no me cabe la muerte,

ya no escuecen mis heridas, ya no queman mis pupilas la luz del amanecer,

era un barco a la deriva, hoy soy la sombra perdida de aquello que quise ser.

Se va marchando la tarde y el poeta duerme al fin sin ser ni héroe ni cobarde.