| LOLY RODRÍGUEZ BULLÓN |
| por Miguel Luis Vidal |
Conocí a Loly hace varios siglos (me niego a aceptar otro tiempo que no sea el psicológico) cuando estudiábamos en el instituto, digo que la conocí y no que la conocía, porque cuando se conoce alguien, nos apropiamos de parte de su tiempo, de su vida, que se incorpora a la nuestra.
Los evergetas romanos pretendían onerosas magistraturas y hacían colocar sus estatuas en lugares públicos, única forma de seguir viviendo tras la muerte, tal era su creencia en la inmortalidad. Si algo diferencia el antes y el después de haber vivido es la memoria, desde que nacemos no hacemos otra cosa que habitar y que nos habiten, incluso, a veces, en demasía. Acaso el alma no sea más que la vida que sigue viviendo porque pertenece a otra muerte, dicho en palabras de Félix de Azúa: Las cosas mueren cuando la vida deja de poseerse y el amor.
Hoy, al abrir el cajón de la mesa, he encontrado un par de versos con los que quiero evocar su presencia como poetisa:
"Cumplidos todos los requisitos exigidos,
morir es una forma de pasar el tiempo"
Miguel Luis Vidal