Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
NO ME MIRÉIS, AMIGOS
  
No me miréis, amigos,

no volváis la cabeza hacia la tumba de mi vida.

No preguntéis por qué no tengo sueños,

por qué no tengo alma.

No miréis las arrugas de mi rostro,

los surcos de mi cuerpo...

No detengáis, amigos, el paso en el camino,

no me tendáis la mano compasivos.

Ya no hay fuerzas en mis dedos

y mi sangre está helada,

fui azotada mil veces por el látigo

de la maldad callada.

Vuestra mano caería en el vacío

y las palabras de consuelo chocarían

contra mi mente blanca.

Mi vida es sólo ya la tenue llama

de una antorcha que lanza sus últimos reflejos

en una noche larga.

Mi cuerpo que fue prisión de tantos deseos y añoranzas,

envejeció cansado en la nostalgia.

Mis pechos que albergaron un caudal de ternura,

hoy son vasos vacíos de esperanza.

Mis manos que sembraron afanosas

rosas blancas de amor en las horas del alba,

arrancaron más tarde sueños muertos y rosas marchitas y apagadas.

Mis ojos que buscaron incansables la luz,

de tanta oscuridad ya no ven nada.

Mis labios que tuvieron tanta sed de besos y palabras

hoy son trozos de escarcha.

Y espero ansiosamente ser el huésped eterno de la fría morada

y entregar de una vez mis huesos a la tierra

para dormir en paz y no tener ya nunca que despertar mañana.