Loly Rodríguez Bullón
EN DESACATO CON LA TIERRA
   
SOLEDAD Y AUSENCIA
  
Hace tiempo que murieron las hojas en el suelo,

hace tiempo que metieron el trigo en los graneros

y cogieron la leña para el fuego

de las largas noches del destierro.

Para esas largas noches en las cuales

el alma permanece callada guardada en un rincón,

cuando la mente teje recuerdos y añoranzas

y el reloj lanza monótonos sonidos

a la terrible angustia del silencio.

Hace tiempo también que te alejaste orgulloso y altivo

y me dejaste sola con mi esperanza muerta,

no sé si por vanidad o ingenuidad del hombre

que sueña aún con alcanzar un día

un manojo de estrellas...

Te esperé muchas horas y fui playa entregada

para amarrar tu barca desolada

por si cansada de navegar volviera...

pero fuiste ave pasajera en mi morada de hiel y fuego,

fuiste pasión, amor, deseo y fuerza,

fuiste tierra caliente donde sembrar de nuevo

por si hubiera un mañana,

fuiste el bello sueño del alma solitaria

que vaga entre tinieblas.

Y tuviste miedo de mi hoguera

y te marchaste por los senderos fáciles,

por aquellos que ya no tienen piedras.

Y ahora que tú no estás

yo tengo libertad para morir sin miedo,

sin piedad y sin lágrimas,

porque ya no tengo anhelos en la piel,

ya no siento latir mi sangre como entonces

por un beso, una flor o una promesa.

Soy otra vez

la ciega peregrina que da vueltas y vueltas

a la noria del mundo,

tropezando y cayendo en cada esquina.

Y sólo tengo ya un corazón cansado que ofrecer

a Aquel que me vendrá a recoger

cuando se acabe mi agonía.