4.2  TASAS O ÍNDICES DE MORTALIDAD

    Pero con ser de cierta importancia el conocimiento del número de defunciones por año, no nos da realmente idea de su importancia o significación si no lo relacionamos con el censo de la población, y todo ello referido a mil habitantes, con lo cual ya tenemos una cifra que por una parte puede variar a través del tiempo, y por otra puede compararse con otras comunidades, incluso a nivel nacional.

    Como solamente conocemos los censos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, los años intercensales los consideramos como si el movimiento demográfico lo hiciera de forma uniforme, y así nosotros podemos de una manera bastante aproximada calcular los índices o tasas hallando la media de defunción, considerando 6 años de ellos, 3 años antes y 3 después, de aquel a que corresponde el censo, obteniendo el valor medio. Esta cifra la dividimos por el censo del año en cuestión y el cociente lo multiplicamos por mil, con lo cual calculamos el índice o tasa de mortalidad bruta por mil habitantes. Como es obvio, el primero y el último índice, como no consideramos en el primer caso la natalidad de años anteriores y en el último los años posteriores, nos hemos limitado a considerar solamente la mortalidad de ese mismo año censal.

    Según esto, hemos obtenido las siguiente cifras que exponemos a continuación.

     Cuadro número 8.- Índices o tasas de mortalidad en Ciudad Rodrigo desde 1871 a 1970 referidos a los años censales, considerando la población y la cifra media de las defunciones referida a los años censales.

Años Población Defunciones Tasa
1871 5.639 242 43
1877 6.859 255 37,3
1887 8.330 264 31,7
1890 7.684 284 37,6
1900 8.930 250 28,1
1910 8.824 199 22,6
1920 8.761 254 29,03
1930 9.484 202 21,4
1940 12.082 210 17,4
1950 12.596 153 12,2
1960 12.981 111 8,6
1970 13.320 136 10,2

   Para su mejor comprensión hemos realizado las gráficas número 3 y 4, en la que se ve la evolución que ha sufrido a lo largo de los cien años.

    Vamos a comentar brevemente el gráfico número 4. En él se ve que hasta los años 1930 y 1940, el índice de crecimiento o diferencial entre el número de nacimientos y defunciones se conseguía con unas cifras muy altas tanto de la natalidad como de la mortalidad. A partir de estas fechas, con una menor natalidad y mortalidad se consigue un mayor índice de crecimiento, pero a costa de un envejecimiento progresivo de la población.

    Y para que sirva de referencia, y de la misma forma que hicimos para el caso de la natalidad, presentamos, en el siguiente cuadro, los índices a nivel nacional y así poder hacer algunas consideraciones.

 Cuadro número 9.- Indices de mortalidad a nivel nacional a lo largo del periodo 1871-1979 .- Tomado de DÍEZ NICOLÁS (27)

1870 31,6
1878 30,5
1887 32,8
1890 32,1
1900 29
1910 21,6
1920 23,4
1930 16,9
1940 16,5
1950 10,8
1960 8,7
1970 8,3

   Nota: en las estadísticas del I.N.E. faltan los años de 1871 a 1877 ambos inclusive. Hemos consignado los años 1870 y 1878 para llenar de alguna manera esa carencia.

    De la comparación entre ambos cuadros últimamente expuestos, se observa que salvo el año 1887, en el que curiosamente el índice fue menor en Ciudad Rodrigo que el del total de España, el resto de los años censales es apreciablemente más alto en esta ciudad que en el resto a nivel nacional. Esto es sobre todo apreciable hasta el año 1940, fecha a partir de la cual los valores son sensiblemente similares.

    ¿Podemos saber la causa por la cual la mortalidad en Ciudad Rodrigo, hasta ya mediados el siglo actual, es más alta que la que existía por entonces en el resto de España?

    En esta cuestión, como en muchas otras, hemos de tener presente si verdaderamente las cifras reflejan una situación real, o sólo es aparente, en virtud de algunas circunstancias.

    En la monografía del doctor S. Manzano (28) publicada en 1920 aunque redactada algunos años antes, ya que su estudio se refiere al quinquenio 1912-1916, reconoce abiertamente que esta ciudad tiene una mortalidad superior a la que según él debería tener. Estas son sus palabras:

     "Dado el número de habitantes que hoy tiene Ciudad Rodrigo, la abundante y sana alimentación y baratura de sus precios, debería figurar con una cifra aun más baja que con la que figura entre las poblaciones que no exceden de 10.000 habitantes, según los datos tomados del Boletín Mensual de Estadística Demográfico Sanitaria, publicado por la Inspección General de Sanidad del Reino, donde se ve figura, entre las poblaciones de igual categoría a la suya, con una cifra muy exagerada en número de defunciones ocurridas en proporcionalidad al de sus habitantes (página 78).

    Unas páginas antes dice el mismo autor que las causas principales de defunción en Ciudad Rodrigo son de naturaleza infecciosa, y están muy relacionadas con un "clima brusco, poca higiene, miseria y suciedad en grado superlativo"

    No negamos que el juicio vertido por el doctor S. Manzano tenga gran verosimilitud, ya que vivió muy de cerca los problemas médicos y sanitarios en su propio pueblo en el que ejerció durante casi toda su vida. Sin embargo creemos, y  es nuestra aportación más personal en este trabajo que, de la misma forma que en el caso de la natalidad aventuramos la hipótesis de que sus cifras estaban abultadas por el hecho de figurar como nacidos en Ciudad Rodrigo personas que no habían nacido dentro de su término, podría ocurrir que las cifras de mortalidad no reflejasen, en su totalidad, su valor real.

    En efecto, dado el índice altísimo que por entonces existía para la mortalidad infantil, y por consiguiente, desde el punto de vista porcentual gran número del total de fallecidos eran menores de un año, y de estos gran número provenían de la Casa de Expósitos, es evidente que los índices de mortalidad, que como hemos visto estaban en relación con la población real o censal, fueran más altos ya que provienen en gran parte de niños que no pertenecían a esa población. Estas consideraciones no invalidan el juicio del doctor S. Manzano; tal vez solamente quede atemperado.