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Bajo las ramas del árbol en 1960
(Aquí tenemos a Ramona la de las golosinas, la que cada día prepara su carrito, en invierno con su braserito de lata para los pies, y en verano otro carrito más con helados. Otro día más empujando el tenderete desde su casa, cerca de la glorieta y lleno hasta reventar)
-Ya estoy aquí en mi territorio, ¡Menos mal que estás ahí, gigante arbolazo!, cómo que me das tranquilidad día a día, creo que cuando pasen los años estudiarán sobre vosotros y encontrarán que dais algo benéfico. Pero...? Dónde estaré yo para entonces? Estos días no es que haya mucho que hacer, pero con San Sebastián y el ya me lo suben, ya me lo bajan esto se puede animar un poco. Esperemos. -¡Mira ya salen los niños de San Francisco al recreo! Y los cromos del capitán trueno están de moda. Algo caerá, aunque no son tiempos de mucho dinero.
(Llegan cinco niños revoltosos y apabullantes)
-¡Quietos muchachos, que hay para todos! A ver, ¿tu qué quieres? -Yo cinco cromos, porque sólo tengo media peseta y también quiero regaliz de palo.
¿Y TU? – Cuatro caramelos y un regaliz pero que sea del flaco – ¡Y TU! dame los cincuenta céntimos que no me has dado.
¿Y TU QUE QUIERES? -Yo na, que mi mamá dice que se me ensucian el estómago con tantas marranas. ¡UF! TU MAMÁ, TU MAMÁ, lo que pasa es que no tenéis ni un real.
Unas niñas aparecen haciéndose las remolonas y Ramona que ya las ha “guipao”, quieren que los muchachos se vayan cuanto antes.
-Bueno muchachos, aire, aire que va a empezar la escuela. Pero las niñas con tal de hacerse notar, vienen guerreritas y le empiezan a cantar a los chicos:
-En esta plazoleta no se puede jugar, porque hay chicos muy brutos que vienen a estorbar, con un cigarro puro vienen a presumir, más vale que le dieran un palo y a dormir. En la boca de las niñas caramelos y bombones y en la boca de los chicos cucarachas y ratones, la ran la ran la ra…
Empiezan las corribandas por la Glorieta, por la Florida, hasta que pasa el tiempo de recreo y la señora Ramona Empieza a despotricar porque se le ha jorobao el negocio.
- Serán machirulos estas muchachas que en vez de venir modositas no hacen más que provocar.
- Por fin llega la una! Reaparece el grupito de niñas que apresuradamente y para que no surjan otra vez las discordias se van corriendo al carrito.
-¡Hola Ramona! ¡HOLA MAJAS! ¿Qué queréis? -Yo quiero diez rastralletes y na más. -Yo quiero bolas de anís y un chicle bazoka. -Yo quiero un globo, ¿me lo prueba haber si está picao?
¡HAY HIJA ESO VA A SER COMPLICAO TAL Y COMO YO TENGO LOS PLUMONES!
Las demás niñas no tienen ni una perra chica. Aparece un lechero. –Buenas señora Ramona, ¿qué tal va el negocio?
-Pues ya ve aguantando, es mejor el suyo.
-No crea que ir de casa en casa dejando un cuartillo aquí, medio litro allá y cargando con las cántaras toda la mañana es pesao.
-Pero no se le quedan los pies helaos, como yo los tengo, que ni los siento. Otra cosa, ¿Qué tal tu mujer?
-Bien en casa con la agüela, no puede dejarla sola, ya sabe la edad. ¡Con lo bien que me vendría a mí una ayudita!
-Cómprese un burro.
-¡No! ¡Ni hablar! Que luego tengo que andar pendiente de los chavales de la calle que me lo sacan del establo. Y cuando lo necesito está el pobre pan na.
-Bueno así está usted más fuerte.
-No sé, no sé…. Bueno me voy que parece que está pa nevar.
-¿Se fijó usté en la centellada que había esta mañana?
-¡Qué me va a contar, si creí que las vacas me iban a dar leche merengaá.
-¡Qué exagerao!, el que estaba bonito era el Árbol Gordo. Hay que ver que hermosura. Yo creo que este árbol tiene algo mágico que nos hace poder seguir trabajando día a día. Digo yo que será porque está con su novia.
-¡Qué novia, que bobaá es esa?
-De bobada nada, la novia es la fuente, ¿o qué piensa usté que si estuviera sólo estaría tan frondoso?
-Bueno adiós me voy, ¡ale, ale cada uno a lo suyo!
PASA UNA SEÑORA MUY ENCOPETADA, CON SU BUENOS GUANTES Y SU ABRIGO CASI DE ALTA COSTURA, HECHO EN UN TALLER DE LA CALLE PERAMATO.
-¡Está ni me mira, será cursi! Si al fin y al cabo su marido es sólo cabo de la guardia civil y a saber con qué enchufe entró, en fin ¿quién se creerá ella que es? Si el cura (D. Heli) dice que todos descendemos de Adán y Eva. ¡Uy por allí vienen dos niñas, seguro que algún sobre sorpresa o un pirulí cae!
-¿Qué queríais? -Una peseta de restralletes.
-¿Pero muchacha que vas a hacer con tanta metralla…? -No si son para mi hermano.
-Menuda espabilá estas tu hecha.
-¿Y tu qué quieres? (le dice a la otra niña)
-Yo nada que vengo del estanco de comprar mariquitita.
Ramona, por lo bajini -¡Ya me jorobaron las estanqueras, una venta menos!
(Las niñas salen corriendo cuando ven aparecen a los chicos de por la mañana. Pero no va con ellas, ahora es una lucha típica de los chavales del arrabal con los de la ciudad a pedrada limpia, ¡No se libra nadie de un chichón! Aunque otra vez tenemos aquí de parapeto al árbol gordo que hace de trinchera en esta guerra)
-Pienso que este árbol siempre estará aquí. Desde que estoy a su lado nunca me ha faltado para comer ni para ahorrar unas perrillas.
(Habla el árbol) -Mañana es 20 de Enero y tendremos un día muy animao por aquí. Todos los de la ciudad bajarán.
(Ramona prepara con esmero el carrito. Y añade caretas porque los carnavales están ahí como quien dice a la vuelta de la esquina. Caramelos de menta y limón, bolitas de anís, soldaditos de plástico, pipas, y las pastillas de leche de burra y los restralletes que no pueden faltar. Atiza la lata de brasero, se ajusta la toquilla y ¡allá va! Llega a las inmediaciones del Árbol Gordo y le dice:
-Tu ahí, tan tranquilo como siempre, cualquier día te cae una varilla de un cohete. A mí lo de los cohetes no me hace mucha gracia. Ya se oyen repicar los tambores de los Cardosos. Parece que viene el ejército de Napoleón. Si no fuera por ellos la procesión no sería igual.
(Ya veo a los chicos tirando de la manga de sus padres, dándoles de señas que quieren comprar algo. Y los padres negando con la cabeza y diciéndole que a la vuelta. Y los críos se resisten. Y ¡ale! Un tirón del brazo y palante)
-Carajo, ese cohete casi deja caer la varilla aquí mismo.
(Los chavales corren detrás de ellas, bueno los que no van a la procesión sujetos de las manos de sus padres)
(Llega una niña)
-¿Qué haces tu aquí, que no estás en la procesión?
-Me da pena del Santo, con tanta flecha y tanta sangre.
-Bueno pero si es sólo un Santo, ya no le duele.
-Ya, pero no me gusta.
(Ramona, mirando al árbol)
-Otra como tu que quiere vivir sin sobresaltos.
(Pasan los cofrades con sus capas y las señoras con sus pieles. Hoy es el día típico de sacar las pieles a airear)
-¡Eso si me gustaría tener a mí, un buen abrigo de pieles con la rasca que hace!
(Pasan los señores y las señoras serias y a la altura del árbol gordo ceden las andas del Santo, los de la ciudad, a los de San Cristóbal. Siempre ha sido así, cuando lo suben hacen lo mismo pero al revés, se intercambian los papeles)
-Es algo así como que el Santo deja de estar en la jet y baja a los arrabales. Seré mal pensada, pero tiene toda la pinta.
(En este momento el árbol que casi siempre calla, deja escapar una voz)
-Señora Ramona, no sea usted triquismiquis, que yo le aseguro que este pueblo tiene más cosas que cotilleos y rivalidades. Usted no sabe todo lo que hay por aquí. Cuando usted se va a casa, por las noches de niebla densa cuando esta casi se puede masticar empiezan a aparecer personajes peculiares. Hay una chiquita que cuando no hay nadie por la calle me cuenta sus penas de amores. Y yo pienso que un día de estos el mozo al que quiere se fijará en ella.
Tenemos reuniones con Anjanas, duendes del Águeda, ninfas y tratamos de ayudar a las personas. Usted no sabe cómo se pone el ambiente cuando llega el amanecer. También vienen los murciélagos, los autillos, y otros personajes que usted no sabe que existen y que se alojan en los kioskos, esos parecidos al suyo que hay a su alrededor, por ejemplo, en uno de ellos vive un genio fuerte, otro es un genio de la lectura, luego llegan las hermanas sabias de la florida y la familia concordia de la glorieta que son siete u ocho.
Proponemos los temas más urgentes y luego cada uno se dedica a su labor. Tenemos que estar atentos a todo, no sólo está esa chiquilla, también vienen hombres sin trabajo, ancianas o chavales que se quieren escapar de casa y nosotros de alguna forma y sin que se no tenemos que cambiar esas situaciones.
Y estamos preocupados por mis hermanos los olmos que parece ser que están siendo atacados por unos bichitos indómitos y no queremos que los hagan desaparecer. ¿Se imagina usted que en el año 2011 ó 2012 que ya no estuviera ni yo aquí? Hay mucha gente que nos cuida y nos ayuda y quieren que sus hijos y nietos más allá del 1960 en el que estamos disfruten de nosotros.
El tiempo pasó alrededor del árbol y las cosas no fueron tan fáciles como cuando los personajes de la historia vivían. Llegó la grafiosis y atacó el alma del árbol. Llegaron los botellones. Llegaron los chapuzones en la fuente al final de un partido de fútbol. Llegaron demasiadas cosas que ni imaginar pudieron nuestros amigos, sobre todo tu, árbol referente para toda Miróbriga y sus alrededores. Pasó la época donde todos nos conocíamos, donde las noticias llegaban de tarde en tarde y ahora con la el progreso las noticias llegan inmediatamente. Antes no se sabía nada de crisis, ni corrupciones.., aunque las había y ahora vivimos con los nervios a flor de piel porque las cosas ya no son como cuando nuestro Árbol Gordo estaba vivo.
Pero como no se puede terminar esta historia así, ahora alrededor de nuestro Árbol, surge una vida diferente, somos más conscientes de conservar el ambiente o de preservarlo, y menos conscientes de lo que contaminamos.
Aún así los personajes que decía el Árbol, siguen funcionado, son invisibles pero de vez en cuando algo bueno ocurre y seguirá ocurriendo porque seguimos creyendo que no todo en el mundo es negro, que por lo menos vemos salir el sol cada mañana y así seguirá siendo.
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