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LLEGÓ LA HORA DE ACTUAR, por José Luis Francisco

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LLEGÓ LA HORA DE ACTUAR, por José Luis Francisco
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En fechas próximas asistiremos irremediablemente al cierre de un medio de información en Ciudad Rodrigo. Un periódico digital comprometido con nuestra tierra y, en especial, con la cultura, un espacio de encuentro abierto a todos los mirobrigenses. Mi gratitud al trabajo realizado, a lo largo de más de 23 años, es infinita. Antes de abandonarnos en las redes, aún queréis luchar por La Tierra de Ciudad Rodrigo en forma de aportaciones, análisis y soluciones, que puedan ser un revulsivo ante la situación crítica que vive la comarca mirobrigense. No sirve ser agoreros y debemos pensar en positivo, a pesar del panorama de incertidumbre que se vislumbra en el horizonte. Sin duda alguna, el pesimismo es el término que mejor puede reflejar la situación actual que nos rodea, con toda seguridad será uno de los vocablos más empleados en los diferentes artículos que veamos en estos días.

Analizar la situación actual de Ciudad Rodrigo y su comarca ha sido motivo de disenso desde finales de los 80, del siglo pasado. Grandes profesores con un enorme amor por nuestra tierra han tratado el tema con especial interés, como el catedrático de Geografía Humana D. Eugenio García Zarza (precursor en el Instituto Fray Diego Tadeo), quién en varias ocasiones avisaba de los peligros que acechaban a la provincia de Salamanca y, en especial, a la comarca de ciudad Rodrigo sirva a modo de ejemplo uno de sus últimos análisis efectuado en el año 2000.

“El estudio de los recursos humanos provinciales salmantinos, realizado de forma sintética, general, ha puesto de manifiesto su preocupante y alarmante situación, no sólo por su escasa cuantía actual, sino por otras muchas características que presenta y que no permiten concebir esperanzas para un futuro inmediato halagüeño, ya que la situación es casi seguro que será peor que la actual. La población absoluta continuará la regresión que ha tenido desde hace más de un cuarto de siglo, también lo hará la emigración, al no desaparecer las causas económicas que la provocan, por lo que se acentuará su decrecimiento natural y se incrementará la ya muy alta tasa de envejecimiento y sus consecuencias demográficas.”

Como vemos la situación no ha mejorado y, por el contrario, ha empeorado de forma drástica, puesto que los presagios se han cumplido al pie de la letra.

A partir de este momento desarrollaré un pequeño análisis de la situación actual, aunque como digo es una situación conocida, no voy a descubrir nada, pero tal vez para alguien sea nuevo y se le abran los ojos.

“La interacción social, por su propia naturaleza, lleva implícito el cambio” (Francis Merrill).

Esta frase de uno de los sociólogos más importantes del siglo XX nos sirve para recordar una obviedad que a menudo pasa desapercibida para todos nosotros, pero de la que ineludiblemente no podemos escapar: todo individuo, grupo o sociedad están sometidos a un proceso de cambio y transformación de sí mismos.

En las últimas décadas asistimos a un profundo proceso de cambio en nuestra querida Tierra de Ciudad Rodrigo y, no precisamente para bien. Para comprender el problema debemos atender, en primer lugar, al mal endémico que arrastramos desde hace siglos, una cuestión que tiene que ver con la población, su comportamiento y evolución. De ello, depende en gran medida el comportamiento económico de un pueblo, de una comarca, de una provincia o de una nación, puesto que existe una estrecha relación entre economía y población. Si la economía no funciona o no progresa adecuadamente, la emigración se convierte en un fenómeno generalizado con pérdida de población absoluta, consecuencia que originará reducción del crecimiento natural acelerando el proceso de envejecimiento de la población. Un proceso que se ve reflejado y ampliado especialmente en nuestra comarca, con una población regresiva por la alta tasa de envejecimiento y valores en negativos, desde hace años, en cuanto al crecimiento natural vegetativo. Evidentemente no es consecuencia de dos días, es un proceso lento que se acelera a medida, o conforme, no existe un recambio generacional. Esta situación se remonta a los años cincuenta cuando se produce una diáspora importante en todos los pueblos de nuestra comarca, con una emigración intensa y generalizada que origina, con el paso del tiempo, una escasa densidad de población y, con ello la despoblación de muchos agregados o pequeños municipios en los campos salmantinos que se hace extensible a gran parte de la raia hispano-portuguesa. El desarrollo industrial de otras regiones (Vascongadas, Cataluña o Madrid) o países (Francia, Alemania, etc.) sirvieron como foco de atracción de la población agrícola, con peores condiciones económicas, con ansias de un prosperar y de labrarse un futuro mejor. A la pérdida de población en términos cuantitativos hay que añadirle, sin duda alguna, la pérdida cualitativa, que afecta a la población joven, factor clave que determina el progresivo envejecimiento de la población cada vez más dependiente. Los retornados cada vez son menos puesto que poco a poco nos abandonaron para no volver y, sus descendientes se desentienden del pueblo y de sus raíces. Creo que no es necesario refrendar toda esta información con gráficos elocuentes, son datos reales con una curva (la famosa curva) que cae en picado en todos los municipios de nuestra comarca, incluyendo por supuesto Ciudad Rodrigo, que se beneficia de la llegada de población de pueblos cercanos, muchos de ellos a punto de sucumbir.

Planteado el problema pretender aportar soluciones ante un panorama tan negativo es complicado, aunque sin duda alguna pasa en principio por retener a nuestros jóvenes ofreciéndoles salarios dignos, superiores a otras zonas, ofreciéndoles oportunidades de negocio en nuestra tierra mediante ayudas o subvenciones. Irremediablemente nos enfrentamos a una situación irreversible si no se interviene de manera activa y de inmediato con políticas fiscales de atracción, tanto a la población como a empresas, pero en especial a los jóvenes y a las mujeres, que son quienes fijan la población en el medio rural. No estaría mal que el gobierno aprobará mañana un plan estratégico para la famosa raia, dirigido a jóvenes y mujeres en edad de trabajar con una cuantía económica similar a la designada para el alquiler de viviendas de hace unos días, complementada por otra cantidad no menor proporcionada por los gobiernos regionales y europeos, al fin y al cabo, no afectaría a más 40.000 personas, y seguro que se revertería la situación actual, veríamos un aumento considerable de negocios sostenibles relacionados con el campo y la artesanía, atrayendo población de la ciudad con toda seguridad.

La creación de polos diversificados estratégicos (sector de telecomunicaciones, sanidad, renovables, I+D+I, sector agropecuario, etc.) es una de las alternativas de los gobiernos actuales para regenerar e intervenir en las zonas deprimidas y despobladas. Se necesita invertir en sectores atractivos y bien remunerados económicamente para atraer a la población cualificada de nuevo a nuestra tierra. El trabajo precario es una de las razones principales del éxodo de nuestros jóvenes desde la década de los cincuenta, acentuado y maximizado hoy por la pérdida de servicios disponibles (zonas de ocio, hospital, lugares de encuentro…).

Si analizamos nuestra Tierra y su tierra, vemos que existen enormes posibilidades. En primer lugar, y a pesar de que en su día no supimos ver la importancia de la logística en la apertura de fronteras, perdiendo ese tren de lugar estratégico de frontera que hubiera solucionado gran parte de los problemas que hoy padecemos y que con toda seguridad hubiera sido el impulso definitivo para afianzar nuestra Tierra como baluarte a nivel nacional. A pesar de ello, no sirve llorar, en ningún caso debemos renunciar a la situación estratégica con la apertura inmediata del gran polígono prometido hace ya la friolera de dos décadas; nos tenemos que volcar en buscar empresas, salir fuera, al exterior, no esperar a que vengan, con gente preparada para tal efecto, tal vez sea hora de entregar a un profesional este cometido (mejor invertir en un profesional nuestro dinero y nuestro futuro, que en 500 mediocres que derrochen el dinero sin saber qué hacer con él), ya saben el pez grande se come al chico (mercado de ganados, puerto seco… diócesis). ¡Nos sobra campo! Hay que reindustrializar Ciudad Rodrigo para mantener los municipios de la comarca, si no se hace en un periodo breve veremos los primeros pueblos fantasmas, al igual que otrora tiempo vimos los innumerables despoblados existentes en nuestra tierra, pasaran a ser lugares arqueológicos. Es cierto que caminamos irremediablemente a la unión de entidades para la subsistencia de muchos de ellos con servicios centralizados abocados con el tiempo a desaparecer, pero no pensemos que esto no pasará con Ciudad Rodrigo, ocurrirá sino variamos el transcurso de los acontecimientos. Volveremos a ver repoblación como viene ocurriendo de forma cíclica en esta tierra, eso no es malo, puesto que enriquece, nosotros somos el resultado de ese proceso, bienvenida sea pero no a costa de nuestros jóvenes.

En segundo lugar, se situarían los recursos agropecuarios. Destacamos, por encima de otras provincias, en la cría vacuno (la famosa ternera gallega) y porcino, nuestra dehesa es única. Desarrollemos este sector con ayudas directas a los profesionales del campo, no les cerremos las explotaciones con trabas que vienen de Europa para perjudicar a nuestro campo, con estas políticas fomentamos la España vaciada al que todo el mundo desde Europa quiere dar soluciones, pero para terminar de hundir. Debemos crear un sector de transformación de los productos en nuestra tierra y la unión en cooperativas es uno de los caminos a emprender; el producto final se debe elaborar aquí, ahí reside la ganancia, y si puede ser con una etiqueta ecológica mejor, venta garantizada al mejor precio. Un polígono agropecuario sería muy interesante, aunque lo primero sería resolver el problema del matadero, carencia de Ciudad Rodrigo desde hace años, obligando a los ganaderos a matar las canales en Vitigudino o tierras zamoranas.

En cuanto a la riqueza forestal, la formación que se está desarrollando en los últimos años va encaminada a la conservación y protección del medio ambiente. La riqueza de algunos municipios del Rebollar asienta población y genera recursos indudablemente, pero debe ser complementado con industrias de transformación como, por ejemplo, resineras o de tipo tecnológico, estoy pensando en centrales de segunda generación; Este tipo de complejos genera puestos de trabajo de calidad además de resolver uno de los grandes problemas del campo, su limpieza, puesto que, utiliza la masa forestal para su funcionamiento. Sin duda alguna sería la mejor solución para estos pueblos y el retorno de mucha población que se ha visto forzada a emigrar puesto que generaría una enorme cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos (transporte, limpieza de montes, arreglo de parcelas…) y, con ello la prevención de fuegos.

En tercer lugar, se encuentran los recursos mineros. En una palabra, son inmejorables, es hora de plantearse una posible explotación sostenible de los mismos. Sin duda alguna el precio del uranio esta 10 veces por encima de cuando se clausuro la mina “Fe” de Saelices el Chico, que tiempos aquellos para nuestra comarca, alguien lo duda. No seamos hipócritas el precio de la luz esta disparado, compramos energía nuclear a Francia y encima nos quedamos con los residuos radiactivos por los que nos obligan a pagar, es hora de plantear la creación de una energía sin emisiones de CO2 , es preferible esto a ver nuestro campos plagados de placas solares que alteran el entorno, desplazan nuestros ganados e impiden el cultivo de variedades con un enorme potencial como la Vid, alguien se ha percatado que Ciudad Rodrigo poseía en La Edad Media uno de los viñedos más grandes existentes situado a los pies de Camaces-Terralba: “porque eran tantas las viñas que por todas las partes las avía, que ocupavan en circuyto más de una gran legua, y avía tan gran vinatería quel vino desta ciudad lo llevaban por toda Castilla, como hazen ahora al de Toro…” (Sánchez Cabañas, Historia Civitatense:120), conocer nuestra historia ayuda sin duda alguna para hacer propuestas con futuro, esta es una de ellas. Trabajemos en desarrollar este cultivo, o también tenemos restricciones de cupos (por supuesto que existen) de la Unión Europea para fomentar el azúcar en los vinos alemanes, sin duda un ataque directo a nuestra agricultura y a la inmersión de la España vaciada.

Retomando las posibilidades mineras que ofrece nuestra tierra, hemos visto que el Uranio fue el motor en su día de una comarca, pero por suerte poseemos otros minerales de los denominados estratégicos, aunque no sabemos el alcance y productividad que puede tener, como las Tierras Raras y el Coltán presentes en Villasrubias y Navasfrías respectivamente. No es el momento de negar cualquier intervención sobre la sierra siempre y cuando de inicio se quede claro que una vez terminada su explotación se debe restaurar y respetar el entorno original. En este sentido es evidente que la extracción del mineral no debe de ser gratuita, su transformación se debe hacer en nuestra tierra, no debe salir de aquí material alguno sin una elaboración final mediante plantas de transformación, de ahí que debamos exigir los medios y recursos que fuesen necesarios para comenzar su explotación y manipulación, no queremos otro Juzbado. Por último, quiero mencionar un mineral que ha pasado desapercibido para todos nosotros hasta la fecha el oro, sí el oro, se está revelando como el origen de Miróbriga de la civitates mirobrigensis, es posible que aún exista esta riqueza minera en la sierra de Camaces aunque por desgracia todas las labores mineras existentes parecen agotadas; los romanos se lo llevaron todo, a pesar de ello, las rutas que se pueden generar en torno a las viejas minas abandonadas sin duda alguna pueden ser un reclamo turístico de cara al futuro.

El último punto tiene que ver con el turismo, fuente inagotable de riqueza si es de calidad, si es de caravana y borrachera, mejor decir: ¡no gracias! Se nos conoce en el mundo entero por nuestros carnavales, pero no podemos vivir de la tradición, hemos de poner todos nuestros recursos al alcance del viajero. Estoy de acuerdo que es un problema complicado, implica a un nutrido grupo de profesionales (hosteleros, comercio, ocio) algunos a punto del cierre por jubilación (no les vamos a pedir un esfuerzo extra), nadie quiere emprender en este sector, al final es la pescadilla que se muerde la cola. Nos quedamos sin capacidad hotelera, no ofrecemos servicio en domingo o festivo a las personas que nos visitan (restaurantes y tiendas del sector cerradas) apenas se puede visitar lugares de interés, como palacios o iglesias, la belleza que emana de sus piedras se ve enmascarada por la imagen que transmitimos al exterior, una debilidad que es aprovechada por otros destinos turísticos que apenas ofrecen más que naturaleza. Tenemos un potencial magnifico desaprovechado, y para ello, contamos con un Patrimonio Mundial apenas conocido como es Siega Verde y en el cual la administración central se debe de implicar de forma decidida y enérgica como lo ha hecho con Atapuerca poniendo todos los medios a su alcance, será una forma de atraer turismo de calidad y desarrollar esta zona de nuestra comarca. Por supuesto, tenemos que potenciar la candidatura de Ciudad Rodrigo a Patrimonio Mundial de la Unesco, creo que es de ley, por la belleza que encierra sus paredes. También debemos poner en valor los Bienes de Interés Cultural con los que contamos, como El Real Fuerte de la Concepción (Aldea del Obispo), La Villa romana de Saelices el Chico (Saelices el Chico), Catedral de Santa María, Ayuntamiento, Palacio de los Ávila y Tiedra, de los Águila, Monasterio de la Caridad, Convento de San Francisco, Cerro de San Francisco, Bonete del Cura y Acueducto de San Giraldo (en Ciudad Rodrigo), Irueña (Fuenteguinaldo) o el castro de Lerilla (Zamarra). Y qué decir de nuestra prehistoria, nuestros dólmenes, nuestros castros (alguno de ellos como vemos BIC), nuestras necrópolis en roca, las fortificaciones de frontera y de la sierra de Gata (que siempre nos olvidamos de ellas), hay tantas cosas que podemos mencionar… nuestro río Águeda y sus zonas de baño de aguas cristalinas, los manantiales de aguas medicinales como el de San Miguel o el de la Fuente Santa (en tiempo lugares de visita obligada por las gentes de la zona, y hoy en el olvido más absoluto), fuentes y puentes con historia… que potencial y que recursos desaprovechados, una pena.

Sinceramente creo que tenemos futuro, incierto y pesimista a corto plazo, de acuerdo, pero prometedor si se hacen las cosas bien y por el que merece la pena luchar. Para mí quedarme en la ciudad que me vio nacer lo ha sido todo, espero que a mis hijos no se les prive de esta oportunidad. Poseemos una de las ciudades más bonitas de España con un pasado glorioso, del que nadie duda, pero debemos avanzar y no vivir de las rentas, afrontar la realidad todos unidos subidos al mismo barco, “coger el toro por los cuernos” para solventar este problema que arrastramos desde hace décadas, si no lo hacemos de inmediato, nuestra generación, será la última que viva en uno de los pueblos más bonitos de España convirtiéndose sin duda: en uno de los pueblos “fantasma” más bonitos de España.

 

 

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